Al cierre de la edición, aún se desconocía quién será el encargado de dirigir la administración de Puerto Vallarta. Los resultados de las encuestas favorecen indistintamente a uno u otro candidato, claro, según quién presenta la estimación del sondeo.
Pese a los sesgos, parece estar claro que la jugada será entre Nacho Guzmán y Salvador González Resendiz. Ya veremos. Afortunadamente, tras las elecciones, volveremos a la normalidad y nuestra ciudad pronto estará libre de propaganda.
Mientras tanto y, en medio de tanta agitación política, fue un alivio para los vallartenses el concierto organizado por nuestro querido “Potrillo”, quien nos trajo no sólo un respiro, sino también mucho positivismo, el extremo de que, por una noche, miles de vallertenses se olvidaron de la ”triste situación que vive Vallarta”, a decir de muchos conciudadanos.
¡Y cómo no! Las cifras alegres que entregaron desde el secretario de Turismo hasta el gobernador, lejos de ser reales, lastiman a quienes padecen la situación; es decir, “prácticamente todos los habitantes del puerto”. Basta una ojeada: la ocupación más baja de la historia de Puerto Vallarta y nos dicen satisfechamente que estamos “tan sólo un 9% más abajo que el año pasado” en estas mismas fechas.
No sé qué instrumentos utilizaron para sacar estas cifras, o quién se las proporcionó, pero deberían darse una vuelta por el centro para ver el malecón desierto, muchos locales desocupados, los hoteles solos y la vida nocturna, vagamente habitada, que subsiste sólo por el buen animo de los vallartenses.
Ante este panorama, la actual temporada supera la llamada “septihambre”, que en años pasados ya era historia; afortunadamente, esta crisis ha sacado lo mejor de los vallartenses y probablemente ésta sea la primera vez que la Iniciativa Privada y el gobierno trabajen unidos hacia una sola dirección.
Será también el momento de los ciudadanos, pues ya es tiempo de reflexionar, de hacer un alto y ver qué Vallarta queremos a futuro. No es sano depender exclusivamente del turismo estadounidense; es preciso buscar otras opciones y ver hacia otros horizontes pero, sobre todo, atender con esmero al turismo nacional, prepararse para una excelente temporada de verano y dejar salir el rostro amistoso que tenemos todos los que vivimos aquí, porque es conseja ya que “la gente hace al destino”.
Cosas tan sencillas como sonreír, ceder el paso al peatón, manejar con precaución, respetar los lugares para discapacitados, mantener en perfectas condiciones la fachada de tu casa o negocio, limpios y bien pintados, desechar ordenadamente la basura serán gestos que harán una “gran diferencia”. ¡Eso es ponerse realmente la camiseta!
Que esta temporada de verano deje un gran sabor en la boca a todos nuestros visitantes y que vivan realmente la experiencia de estar en el lugar más amigable del mundo.
Hay muchas propuestas, todas válidas, así como optimismo y muchas ganas de sacar adelante a Puerto Vallarta. Más allá del slogan y promesas políticas, será una gran acción ciudadana la que nos permitirá remontar nuestros más acuciantes problemas. Por eso no es vacuo decir que “Juntos lo lograremos”.
Jhovaneé Monge
Director Editorial
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