Seis años

SEIS AÑOS de publicación ininterrumpida se dicen fácilmente, y son muy pocos comparados con otros medios más añejos.

The VIP, sin embargo, fue la primera revista planeada y dedicada en excluisva a la comunidad vallartense, a los locales, como decimos familiarmente, en un momento en el que todo giraba en torno al turismo y a la comunidad extranjera. En este clima y en medio de gran escepticismo, nació la primera revista de sociales, con la única finalidad de mantener en contacto a una poblacion cada día más grande e incluyente.

La aventura de este proyecto editorial ha sido no solamente exitosa, sino también muy variada y divertida. En estos seis años hemos conocido personas extraordinarias, y hemos sido testigos de los eventos más importantes de nuestra sociedad. Gracias a la confianza de nuestros anunciantes, mes a mes presentamos los eventos sociales, políticos y culturales con más resonancia en Vallarta, al extremo de que, en los ultimos dos años, surgieron 17 publicaciones similares a The VIP, con mil promesas incumplidas que, al final, resultaron en su salida abrupta de circulación.

Más que otra cosa, esos intentos fallídos fueron realmente un privilegio para The VIP, que fue modelo a seguir y porque no somos repelentes a la competencia, siempre y cuando ésta sea limpia y propositiva. Claro, como en todo, el tiempo y la durabilidad establecen la diferencia. Como editora en jefe de la publicación, no me queda sino agradecer infinitamente las múltiples muestras de atención de nuestros lectores, muchas de las cuales nos han granjeado adhesiones, solidaridades, simpatía, e incluso antipatía, pero nunca la indiferencia y he ahí el quid de una publicación y el pulso que tomamos a nuestro cometido de garantizar la mayor penetración posible a nuestros anunciantes, mientras alentamos la integración de una gran comunidad porteña, ofreciendo un contenido fresco y divertido sobre lo que acontece en Vallarta.

Por supuesto que, en el camino, hemos tenido más de un acontecer azaroso. Una de nuestras novatadas en el medio fue atender la sugerencia de publicar un cartón que contara un chisme, de los mil que circulan en Vallarta, sobre un marido engañado. La caricatura, sin nombres, obviamente, detonó en varios esposos ofendidos, mientras más de cuatro se disputaron el protagonismo de la historia. Un hit editorial, a juzgar por la nutrida controversia…

Otra sección controversial fue la de Frade, que colaboraba en nuestra publicación por puro amor al arte y quien en una ocasión manifiesta que ya no se usaban las mezclillas desvaladas, justo cuando en la revista aparece una señora portando una prenda de ese tipo. La señora llamó indignada a la redacción y ofendió a todos cuantos tomaron el auricular, iniciando por la recepcionista y, claro, terminado con mi tatarabuela; después de escucharla vociferear por más de 40 minutos, me dio las gracias por permitir su catarsis, no sin la promesa de sacarla nuevamente, pero linda y vestida muy a la moda.

En otra ocasión nos llamó una dama para amenazarnos con las represalias que podía tomar contra nuestra Revista su hermano, un político muy influyente a nivel federal, si no acatabamos sus exigencias, demandaba que publicaramos una foto de su hija con la aclaración acerca de que ésta era la alumna más sobresaliente de la escuela X y no la que nosotros habíamos publicado. Una vez que la señora agotó todas sus fuerzas de persuación, le explicamos que la decisión correspondia solamente a la directora del colegio y que no podíamos intervenir. El pulso era bueno. Los vallartenses nos leían. En otra ocasión publicamos, por error, que un reconocido doctor era casado, cuando era uno de los solteros más codiciados de su medio. La reacción de nuestros lectores fue inmediata. La primera, de la novia del médico en cuestión, a quien tuvimos que desagraviar invitándole un café para desmentir el hecho.

El pulso de la publicación es inmejorable, e incluso estuvimos a punto de convertirnos en agencia de amores ya que, en otra ocasión, casamos a un joven con una linda desconocida y esta última, al ver la postura del promisorio vallartense, nos llamaba continuamente para exigir el numero telefónico del protagonista de la nota “para que se la hicieran efectiva”.

El éxito de nuestra Revista rebasó toda expectativa cuando una persona llamó para ofrecernos artículos escritos nada más ni nada menos que por auténticos tripulantes de ovnis, con los cuales tenía contacto directo y nosotros hubiéramos garantizado una corresponsalía intergaláctica, pero no quisimos atentar contra las más sanas costumbres del Puerto y declinamos la tentadora oferta. Los vallartenses son universo de sobra para nuestra labor vinculante con la comunidad.

En otra ocasión, una conocida señora llamó para manifestarse contra la lista de las damas más elegantes de la localidad, y nos ofreció, como evidencia, fotos de una de las señoras, que habíamos elegido en nuestra sección, ya que era vista con frecuencia vestida de pants para llevar a su hija a la escuela. Más tarde, una esposa celosa se molestó sobre manera porque incluimos a su cónyuge en la lista de “Esposos de envidia”, otro más porque dejamos de sacar a las chicas VIP (nuestra hormona también late), y sacamos a un chico VIP. El éxito fue total cuando nos enteramos de que un sacerdote usaba nuestra Revista para dar su homilía, pero no faltó quien me dejó de hablar por no sacar su foto…

Las respuestas han tenido de todo: tenemos los que llaman para preguntar si sabemos quién diseñó el vestido de la novia y cuánto costó, los que preguntan quién más fue a la fiesta, porque ellos no fueron invitados, los que se quejan por que salgo mucho, sobre todo porque repito indumentaria; la que envió la carta diciendo que sólo autorizaba la publicacion de sus fotos, si en ella se encontraba bien arreglada, o la que pidió más ejemplares para demostrar la infidelidad de su esposo, y los que llevan la cuenta de las veces que las socialytes repiten el ajuar, el que notó que presté el collar, los que se quejan porque dicen que no tiene contenido, y los que dicen que lo único que quieren es ver fotos, porque contenidos ya hay muchos; otros que se quejan por que sale la misma gente, otros porque no sale gente conocida, a todos los que nos mandan sus colaboraciones, los que la coleccionan, los que cada edicion dicen que ya nos vamos de Vallarta, los que nos robaron las computadoras y todas las fotos, los que externan su opinión y sus quejas, a todos, en verdad, ¡¡¡muchas gracias!!! Esta Revista es para y por ustedes y sin estas interlocuciones, no sería la Revista de Vallarta, para la gente de Vallarta.

Porque de eso sí estamos seguros: The VIP es parte de Vallarta y llegó para quedarse, lo cual nos ha consolidado como la publicación más comentada y vista de nuestra ciudad. De todo corazón, ¡gracias!

Jhovaneé Monge
Director Editorial