El sobrepeso y la obesidad en niños constituyen una seria advertencia para la salud futura: a menos que se haga algo, un niño obeso o con sobrepeso al crecer probablemente se convierta en un adulto con una serie de problemas crónicos de salud como Hipertensión, problemas de colesterol, triglicéridos, dolor de espalda, rodillas, depresión, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hígado graso y cirrosis, no es solo la descripción de los riesgos a los que está expuesto un adulto mayor, sino también consecuencias de que un niño tenga sobrepeso o sea obeso.
La obesidad infantil es el reto más grande de la salud infantil en el siglo XXI. De hecho, las afecciones sanitarias de origen obeso son cada vez más comunes entre los niños Mexicanos.
Está claro que es necesario tratar el peso corporal desde una edad temprana, no como parte de una obsesión por la estética, sino desde la perspectiva de proteger la salud y el bienestar presentes y futuros.
Los niños que hoy son obesos podrían convertirse en el futuro en millones de enfermos del corazón debido a los efectos que el exceso de grasa provoca en el organismo. Un trabajo publicado en ‘Pediatrics’ señala que a la temprana edad de tres años, muchos de ellos tienen ya marcadores de riesgo cardiovascular.
Otra de las situaciones que influyen es la rutina de los padres, que cada vez comparten menos tiempo con sus hijos y ante su ausencia, no pueden monitorear la alimentación de los niños, que solo tienen que acudir a la despensa cuantas veces quieran y elegir lo que más les guste, sin control.
Para frenar este problema los expertos recomiendan volver a la alimentación tradicional y evitar los snacks. Además, destacan la importancia de la educación en los colegios con clases sobre buena alimentación y nutrición y la prohibición de comida basura en los colegios.
Los especialistas insisten en que los niños deben aumentar la actividad física, reducir las horas de televisión y videojuegos y mejorar los hábitos de alimentación.




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