SÍNDROME DE INTESTINO IRRITABLE (COLITIS)

Mario Peña

Es una condición médica que afecta a millones de pacientes en el mundo. En la actualidad, los malos hábitos dietéticos, la falta de ingesta de fibra, de agua, la ingesta en exceso de café, refrescos, tabaco, alcohol, la falta de ejercicio de manera regular y el estrés constante, aunado a ciertos factores congénitos hacen que el intestino trabaje de manera irregular, causando los síntomas que caracterizan este síndrome, que son: dolor o malestar que tiene la característica de ser peristáltico o en “olas”, y que se traduce el espasmo de la musculatura del intestino; distensión, que es el acumulo de gas que se produce al fermentarse el contenido intestinal por la flora que, en algunas ocasiones, se encuentra aumentada y cambios en el hábito defecatorio, en el que lo más común es el estreñimiento, pero puede acompañarse de evacuaciones diarreicas sin fiebre (que sí se presentan en una infección intestinal), cambios en las características de las heces (disminución del grosor), aumento en el número de idas a evacuar, acompañadas de la insatisfacción al hacerlo o sensación de pujo.

Existen cuatro condiciones que es importante descartar al presentarse estos síntomas: amibiasis o parasitosis, por lo que se recomienda desparasitarse y tomar medicamentos antiamibianos dos veces al año; estrés, que puede considerarse una enfermedad de moda, ya que la exigencia de la vida cotidiana nos obliga a vivir de prisa, sin dedicar tiempo a la reflexión, a la espiritualidad, a la familia.

Contra este síndrome se recomiendan diversas técnicas de relajación como lo son: relajación progresiva, respiración profunda, pensamiento positivo, meditación, visualización, yoga, tai chi y, sobre todo, fomentar la unión familiar. Alteraciones en los hábitos alimenticios: aquí se recomienda la ingesta mínima diaria de 2.5 litros de agua, la ingesta de manera cotidiana de fibra (avena, salvado), disminuir la ingesta de comidas muy condimentadas, grasosas, irritantes, picantes, condimentos, café, refrescos, disminuir el consumo de carnes rojas y preferir las blancas, siempre acompañadas de verduras y frutas. Evitar el tabaco y el alcohol.

Ejercicio, se recomienda el aeróbico (caminar, nadar, trotar ) por lo menos 30 minutos tres veces a la semana, ya que el ejercicio cubre varias funciones saludables al organismo, como lo son mejorar la dimotilidad intestinal, mejorar la respiración y por ende la oxigenación, mejorar la circulación de los miembros pélvicos y, además, te distrae si lo haces en espacios abiertos.

Por último, es importante mencionar los datos de alarma como serían evacuaciones sanguinolentas, pérdida de peso progresiva, dolor intenso que no ceda a medicamentos comunes, o la presencia de una masa o tumoración palpable en abdomen. Ante estas condiciones es muy importante acudir con tu médico gastroenterólogo de confianza.

Atte. Dr Mario Peña Esparza
Cirujano General Gastroenterólogo
Lago Victoria 207, esquina Río Papaloapan, Fraccionamiento Fluvial Vallarta. Tel. 224-0500. Cel. 044 322 105 0537.