ANALISIS Y PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA Y EL TURISMO PARA 2015

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Es verdad que a todos nos preocupa el futuro de nuestra economía y, en particular, el de aquellos sectores en los que desempeñamos nuestras actividades económicas o laborales; pero, para nuestra tranquilidad, aun no estamos en crisis. Simplemente, estamos frente a una turbulencia de los mercados financieros, en la que son los precios del petróleo los que están desquiciando el equilibrio de la economía mundial.
No quiero decir que no somos vulnerables a la volatilidad de los mercados financieros o a la caída internacional de los precios del petróleo; pero en otros tiempos, las alzas en los precios del petróleo han llegado a provoca más estragos a la economía mundial de los que puede llegar a causar su caída.
Claro que para un país que depende principalmente de los ingresos petroleros (como los países árabes, Rusia, Venezuela o México), esto significa una catástrofe, no sólo porque el presupuesto de ingresos y egresos de la economía mexicana se calculó bajo el supuesto de un precio por barril de entre 78 y 80 dólares y, ahora resulta, que su cotización está llegando a los 50 dólares por barril.
Este escenario, sumado a la debilidad del peso frente al dólar pone en riesgo  no sólo la consecución de los programas sociales del gobierno, sino el de las grandes obras de infraestructura  del sexenio, sobre todo si se tienen que importar equipos, materiales o servicios del exterior.
Pero, como dice Philip Kotler, la economía es como ir en avión, todos sabemos cuándo entramos a una zona de turbulencia, pero no cuando vamos a salir. Y es que estamos en una fase de turbulencia a nivel mundial, pero todavía no sabemos si nos va a pegar por igual a todos o si algunos países saldrán mejor librados que otros.
Desde mi particular punto de vista como economista, no debemos caer en el desánimo; particularmente si partimos del hecho de que nuestra economía depende fundamentalmente del ingreso de otros tres sectores económicos clave. Por un lado, el sector exportador de la industria automotriz; por otro, el turismo y finalmente, las divisas de los migrantes.
No negamos que la caída de los ingresos petroleros puede vulnerar el desempeño de la actividad del gobierno, pero la apreciación del billete verde frente al peso, al llegar a los 15 pesos por dólar, puede significar una relativa recuperación de nuestra balanza comercial, que venía siendo deficitaria a causa de nuestro bajo nivel de exportaciones. Puede significar también un incremento de la afluencia turística internacional por la fortaleza del poder adquisitivo del dólar, lo que,  paralelamente con el aumento de los ingresos reales de las familias que reciben remesas de los Estados Unidos, pueden favorecer el consumo interno y la reactivación económica.
Es una realidad que nuestra economía estaba estancada y que la estabilidad artificial del peso frente al dólar había frenado nuestra capacidad exportadora; es más, la falta de crecimiento había provocado la caída de la Bolsa Mexicana de Valores frente las bajas expectativas de crecimiento y el riesgo de caer en crisis.
Por eso confío, en que si las cosas no se complican, el turismo, el mercado interno y la economía mexicana en su conjunto, podrían recuperar sus ritmos de crecimiento y podrían aumentar también nuestro volumen de exportaciones en el 2015.
Por eso, a pesar de las turbulencias de la economía mundial, esta coyuntura puede significar para nuestro país una posibilidad de mayor crecimiento y salir del estancamiento, aun en condiciones económicas internacionales desfavorables.
Diciembre 18 de 2014.