ANIVERSARIO Y FUTURO DEL REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL Javier Orozco Alvarado

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ANIVERSARIO Y FUTURO DEL REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL
Javier Orozco Alvarado
El pasado 4 de marzo el Partido Revolucionario Institucional (PRI) celebró el 88 Aniversario de su fundación, en cuya ceremonia el Presidente Enrique Peña Nieto pronunció un discurso de esperanza para toda la militancia priista frente a los comicios que se avecinan en tres estados de la República para 2017. Aunque la contienda electoral para elegir gobernador en el Estado de México, Coahuila y Nayarit será un poco complicada para el PRI, el discurso del presidente fue alentador y contundente sobre las posibilidades que tienen de ganar las próximas elecciones.
Nadie niega que, como dijo el presidente, los priistas tienen una genética para ganar elecciones y, seguramente, habrá mucha gente que seguirá simpatizando con este partido para llevarlo nuevamente a ocupar esos importantes puestos de gobierno. Y digo que la tienen difícil, pero no imposible, porque en Nayarit la alianza PAN-PRD se ha convertido históricamente en una aplanadora en ese estado; solo cuando han ido por separado han perdido elecciones, pero juntos izquierda y derecha son infalibles.
Otra elección que será difícil será la del Estado de México, porque en la contienda participa Josefina Vázquez Mota del PAN en contra del principal contrincante priista Alfredo del Mazo, quien tiene en contra el gasolinazo y la fuerza de quien fuera excandidata a la presidencia de la república la elección pasada.  Coahuila está por verse, porque es un estado en donde el PRI ha gobernado prácticamente desde su fundación hace 88 años y es muy probable que la gente le refrende nuevamente su confianza a este partido.
Dicen los que saben, que de esta elección y sus resultados se estaría perfilando la fuerza política que podría ganar la elección para la presidencia de la república en 2018.  Pero en política nada está dicho, pues está demostrado empíricamente que una cosa son las preferencias y las tendencias que muestran los medios de comunicación, otra es la percepción de las élites culturales e ilustradas y otra lo que las masas deciden; simplemente, ahí tenemos el caso de Donadl Trump, quien ganó frente a todos los pronósticos en su contra.
Es muy probable que la gente simpatice con Margarita Zavala por su cándida ingenuidad, por ser la esposa de Calderón, porque es mujer, porque a la gente le gusta el PAN, porque quieran tener una presidenta en un país de machos, porque nos vemos reflejados en nuestra clase política o porque sabe que verá la gente en nuestra clase política.
Igualmente, tienen las mismas ventajas los posibles candidatos del PRI, que sin saber LER, como Aurelio Núño, sin saber de relaciones diplomáticas como Luis Videgaray o sin tener capacidad para resguardar la seguridad nacional frente al crimen organizado, como Osorio Chong, pueden ser excelentes oponentes a cualquiera otro aspirante que pretenda la presidencia de México en el 2018.
Es más, cualquiera de ellos tiene la posibilidad de ganarle la elección a André Manuel López Obrador, como lo hizo Felipe Calderón o Enrique Peña Nieto en elecciones pasadas. Pues en este país las elecciones son una especia de arte de magia, en donde gana la elección el que menos te lo esperas. Sobre todo porque la maquinaria del gobierno en turno llega a tener tanto poder, como recursos, estrategias y astucia para hacer ganar a su partido, independientemente de cuál se trate.
Por eso, no creo que ni con sus raras alianzas el casi precandidato y presidente del partido MORENA pueda ganar las próximas elecciones presidenciales.  Pues si bien López Obrador está tejiendo una extraña red de alianzas, nada asegura que eso le permita lograr el triunfo.
Cuando digo que son extrañas alianzas, es porque se están integrando a su equipo personajes de todos colores; desde el ex priista y Presidente de TV Azteca, Esteban Moctezuma, el ex panista Manuel Cloutier y otros “hombres de buena voluntad que quieren cambiar a México”, como el senador del PRD Miguel Barboza, quienes se están uniendo al movimiento de regeneración nacional.  Todos ellos, curiosamente, de las extracciones partidistas que aprobaron el Pacto por México, la Reforma Petrolera y el gasolinazo.
Esperemos que, de ganar Andrés Manuel López Obrador en el 2018, su partido no se convierta en lo mismo en que se han convertido todos los que han llegado al poder y que su equipo de gobierno, por la procedencia tan diversa de todos ellos, vuelvan a reproducir la cultura de corrupción que ha caracterizado a los partidos y los gobiernos en México; de lo contrario, seguramente, tendríamos que pedir como en el siglo XIX, que venga otro Maximiliano de Austria a dirigir este país, porque aquí vivimos puros mexicanos saqueadores que no han sabido gobernar a nuestra patria.
Jueves 9 de 2017