CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE LA MEDIOCRIDAD DE LA CIENCIA EN MÉXICO

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13138911_613814782117651_3914120557222535919_nJavier Orozco Alvarado
Es ampliamente conocido que en México se destina menos del 0.5% del PIB para el desarrollo de la Ciencia y la Tecnología, inclusive por debajo de Brasil o Argentina; pero si nos comparamos con los países más desarrollados nuestra situación es todavía más vergonzosa y preocupante.
Simplemente, si nos comparamos con España, podemos apreciar que en ese país se invierte en este rubro el 1.24% del PIB; y que decir de Estados Unidos, Alemania o Japón, en donde se invierte, respectivamente, el 2.81%, el 2.85% y el 3.47% del PIB. De ese tamaño son nuestras diferencias.
Esa situación se refleja en los comparativos internacionales sobre producción científica y  número de científicos por habitante, en donde nuestro país muestra también serias deficiencias, pues de los 34 países que integran la OCDE México ocupa el lugar número 22 en producción de ciencia y tecnología, muy lejos de países como España que ocupa el octavo lugar en el mundo.
Según los datos más recientes, el promedio de investigadores en países de la OCDE es de 3 mil 400 por millón de habitantes, mientras que en México es de 383.   De hecho, nuestras brechas son abismales si nos comparamos con otros países como España que tiene 2 mil 653 investigadores por millón de habitantes; Estados Unidos tiene 4 mil 019  y  Japón 5 mil 201.  La verdad es que estamos muy por debajo, inclusive, de otros países de nuestro continente, como Uruguay que tiene 529  o Argentina con 1 mil 226.
La realidad es que en este país la educación y el desarrollo científico y tecnológico están sometidos al poder de la burocracia, la cual cada día exige más y hace cada vez menos. Pues junto con los escasos recursos que se destinan a estos rubros para mejorar el desarrollo del país, tanto la burocracia universitaria como la de SEP- Conacyt  inhiben el desarrollo de productos y de talentos.
Simplemente, si comparamos un sueldo de tiempo completo de la máxima categoría con doctorado podemos observar que es de entre 16 mil y 20 mil pesos mensuales por 40 horas de trabajo por semana, en las que se tienen que desempeñar tareas de docencia, tutoría, investigación, divulgación, trabajo colegiado y vinculación; mientras que un director o coordinador de área en la burocracia del Estado con licenciatura gana como mínimo entre 35 y 47 mil pesos mensuales con una carga menor.
Por eso muchos jóvenes universitarios ahora prefieren dedicarse a la política y otros muchos posgraduados a buscar docencia por hora clase en las universidades privadas. Los de tiempo completo o medio tiempo, tendrán que soportar el vía crucis de dedicar el resto de su jornada laboral  a llenar solicitudes para PROMEP, Estímulos al Desempeño Docente o el SNI; con la consabida responsabilidad de estar llenando formatos para la actualización del Currículum Vitae para cada uno de esos conceptos y para las continuas acreditaciones.
Pero lo que perjudica más el  buen desempeño docente y la investigación es que para solicitar recurso para participar en las tareas sustantivas de la universidad hay que llenar por lo menos cuatro formatos y, una vez ejercido el recurso, nuevamente hay que llenar otros tantos para el informe de gastos, de actividades y la captura de facturas que hay que bajar de manera personal porque son electrónicas. En realidad, dedicamos casi el 50% de nuestro tiempo en  labores que tienen que ver con trabajo secretarial, administrativo y contable; poco tiempo queda para preparar los cursos, investigar y escribir.
Por eso, en México existen 0.7 investigadores y una producción de menos de un artículo científico por cada cien mil habitantes.   Aunque estos fenómenos los conoce ampliamente la comunidad científica de nuestro país, nadie hacemos nada por sacudirnos el insolente y  absurdo poder que tiene la burocracia para obstaculizar el desarrollo educativo, científico y tecnológico de nuestro país; por el contrario, cada vez más asumimos más dócilmente el papelitis, el concursitis y mayores exigencias para obtener un complemento o un deplorable salario universitario.
Jueves 28 de abril de 2016