Dos Méxicos por Javier Alvarado

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No sé usted,  pero a mí me resulta cada vez más difícil entender lo que está pasando en nuestro país. Hasta parece que existen dos Méxicos; pues, por un lado, está el México que nos pintan nuestros políticos y, por otro, el que observamos y vivimos cotidianamente todos los mexicanos.
Según el discurso oficial México goza de paz, de estabilidad social, de prosperidad económica, de corrientes de inversión extranjera, de crecimiento del empleo, de control inflacionario, de estabilidad financiera, de mejoramiento de las condiciones de vida de los más pobres, de  respeto a los derechos humanos; prácticamente, vivimos en el México que siempre hemos soñado  durante años todos los mexicanos.
Por otro lado, está el México de los miserables, de los desempleados, de los que no tienen acceso a la salud,  la alimentación,  la educación,  la seguridad ciudadana,  la protección civil o, simplemente, el acceso a  una información confiable, para no vivir en la zozobra, en el engaño o en la fantasía.
Y es que un día nos dicen que la economía crecerá y al otro día nos dicen que siempre no; un día nos dicen que el peso está fuerte y al día siguiente nos dicen que está débil. Que somos un país seguro, pero otro día los hechos nos demuestran que las instituciones y los sistemas de seguridad no son confiables; que hay corrupción, ineptitud e inoperancia.  En fin, aún no sabemos si podremos  un día confiar en el discurso político, en los datos oficiales o en nuestra propia apreciación de la realidad.
Simplemente, a principios de este año, el  Instituto Nacional de Geografía y Estadísticas  (INEGI) anunció que la inflación en México había sido de 3.0%  en el 2014, una de las más bajas en los últimos años. Contrariamente a los datos oficiales, un estudio realizado en la Universidad de Guadalajara, por Héctor del Toro, mostraba que en realidad la tasa de inflación acumulada en  2014 había sido de 9.5%;  lo que significó una pérdida de poder adquisitivo del 9.0%  respecto al salario mensual mínimo vigente para ese año.
La realidad es que los datos más recientes presentados el pasado 16  de julio  en  la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares 2014 del INEGI,  muestran que el gasto total promedio trimestral por hogar decreció en -5.1% entre 2012 y 2014; al pasar de 36 mil 438 pesos a 34 mil 853.  En general, dicha encuesta muestra, igualmente, que el ingreso corriente promedio por hogar decreció en -3.5% en el mismo periodo.
Lo anterior demuestra,  precisamente,  que  lejos de haber mejorado la situación económica para todos los mexicanos en los últimos dos años, nuestra situación empeoró; al igual que ha empeorado la credibilidad de los mexicanos en sus instituciones, en el gobierno y en la información que oficialmente se genera en este país.
No puede haber equidad ni prosperidad nacional en un país en el que 10% de la población concentra casi el 40% de los ingresos; un país en el que lejos de mejorar el consumo va a la baja. Tal como lo muestra la caída de -4.1% en el consumo de alimentos y bebidas; la caída en -12.1%  en el consumo de vestido y calzado y de -4.8% en el cuidado de la salud, al igual que  otros muchos bienes de consumo de primera necesidad.
En fin, esperemos que un día tengamos un solo México; no el México en el que nos han hecho creer que vivimos, ni el México miserable en el que realmente vivimos; un México para todos, de gente honesta, equitativa, justa y solidaria, no de corruptos, chantajistas y manipuladores.