Editorial Febrero

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Ser padres es quizá la responsabilidad más grande que asumimos en la vida, e implica definir qué tipo de escuela vamos a ofrecer a nuestros hijos, de acuerdo con nuestras posibilidades y estilo de vida, que determinarán en buena medida el tipo de persona que estamos formando. Sabemos que, cualquiera que esta sea, no solo se trata de impartirles conocimientos, habilidades y competencias, sino valores y sensibilidad hacia el entorno social, todo ello con la calidad de atención que merecen nuestros hijos en la etapa más importante de su vida.
Todos deseamos que nuestros retoños sean adultos independientes y productivos, que se integren propositivamente a su comunidad para alcanzar sus metas y ser felices, por ello colaboramos de forma decidida con la institución escolar de nuestra elección. Nadie duda ya del papel determinante de la educación en el desarrollo de la sociedad, como base del crecimiento económico y del buen entendimiento entre seres humanos.
Además de desarrollar plenamente nuestras capacidades, una buena educación nos permite estar en condiciones de participar de manera activa en la vida económica, social y cultural de nuestro país. En este sentido, la educación de calidad es clave para lograr la equidad y la inclusión social de todos los miembros de la nación. La educación que imparten las instituciones privadas,  aseguran la heterogeneidad ideológica necesaria en toda sociedad plural y democrática y enriquecen nuestra diversidad cultural.
La educación privada constituye una variada oferta educativa, lo que impulsa a las escuelas a estar en constante innovación, capacitación del personal docente, mejora a sus instalaciones, para acreditarse en el rigurosos procesos de control de calidad, todo en medio de la más sana competencia.  Para tu mejor elección, te presentamos la misión y visión de algunas de las escuelas que ofrecen brindar más posibilidades a los alumnos, así como experiencias y estímulos en entornos saludables y felices, situaciones que ayudan al proceso de maduración y complementan la formación del cariño natural que se les prodiga en el hogar.
Editorial
To be parents is perhaps the biggest responsibility that we assume in life, and it implies defining what type of school we are going to offer to our children, in accordance with our possibilities and life style, which to a large degree will determine the type of person we are forming.  We know that, whatever it may be, it’s not just about providing them with knowledge, skills and abilities, but also values and sensitivity to the social environment, all with the quality of attention that our children in the most important stage of their life.
We all wish our kids to be independent and productive adults, who will purposefully integrate in their community to reach their goals and to be happy, therefore we collaborate decisively with the school of our choice. No one doubts the decisive role of education in the development of society, as a basis of economic growth and good understanding among human beings.
In addition to fully develop our capabilities, a good education allows us to be able to participate actively in the economic, social and cultural life in our country. This is why a quality education is key to achieving equity and social inclusion of all members of the nation. Education taught by private institutions, ensures the necessary ideological heterogeneity in all democratic and plural society and enriches our cultural diversity.
Private education offers educational variety, which encourages schools to be in constant innovation, teachers´ training, improving their facilities, in order to register in the rigorous processes of quality control, all in the midst of more healthy competition. For your best choice, we are presenting the mission and vision of some schools which offer more possibilities to the students, as well as experiences and stimuli in a healthy, happy environment, situations that help the maturation process and complement the formation of the natural love that they receive at home.