EL ARTE DE LA GUERRA SUCIA EN MÉXICO

0
114

Javier Orozco Alvarado

En México la guerra sucia en los periodos preelectorales se ha convertido en un arte para desprestigiar, denostar, calumniar o debilitar a los adversarios políticos. Es más, se han dado casos en los que algunos partidos se han enfocado más en enlodar la imagen de los adversarios que a promover la de sus propios candidatos.

De hecho, en las últimas dos o tres elecciones para la presidencia de la república, el partido que más recurrió a la guerra sucia mediante la denostación fue Vicente Fox del PAN en contra de Cuahutémoc Cárdenas del PRD y Francisco Labastida del PRI en el 2000. Para la elección presidencial de 2006 la guerra sucia fue de Felipe Calderón en contra de André Manuel López Obrador, comparándolo con el dictador Hugo Chávez y divulgando en todos los medios que ese candidato era un peligro para México; finalmente, ganó la campaña del miedo y la manipulación del conteo de votos a favor del PAN.

En tres ocasiones el sistema le robó la elección al PRD, primero a Cárdenas y después, en las últimas dos elecciones, a AMLO. Por eso existe el riesgo de que nuevamente, mediante la artimaña de la guerra sucia y el fraude electoral, es muy probable que el sistema de partidos y de gobierno intenten nuevamente robarle la elección al ahora candidato presidencial de MORENA.

Según los medios y amplios sectores del ambiente intelectual, el triunfo de Andrés Manuel es inminente, en un escenario en el que el PRD y el PRI están casi agonizantes y en el que el PAN representa la derecha, la ineficiencia, la corrupción y el retroceso.

La fuerza de MORENA y la de Andrés Manuel, radica en que es un partido nuevo que puede significar la esperanza de que puede haber un cambio económico social y político en México, distinto a lo que representan por su pasado y por su presente el PRI, el PAN el PRD y sus aliados, el Verde, Nueva Alianza, Encuentro Social, MC, PT y otros. En cuanto a la fuerza de su candidato, podemos decir que es el único que llegará a la contienda con un proyecto económico y social distinto al neoliberalismo que han promovido y perpetuado su fundador el PRI y su continuador el PAN, con el apoyo de otros partidos como el PRD y el Verde Ecologista, principalmente.

Es el único proyecto de nación que contempla lo que los franceses llamaron a principios de los años de 1990 la vía dos y media, conocida como la libertad de mercado con la participación del Estado; contraria a la primera o tercera vía, representada ortodoxamente por el libertinaje neoliberal o el dogmatismo de izquierda.

Por eso, ante la posibilidad del cambio, se ha generado un movimiento a nivel nacional en el que los disidentes de todos los partidos y de todas las corrientes ideológicas se quieren trepar al carro de lo que podría ser el cambio del sistema económico en México encabezado por MORENA; tan es así que muchos empresarios y algunos medios de comunicación están encontrando en esta propuesta una vía alterna para alcanzar el tan ansiado desarrollo de México.

Pero aún falta un largo tramo por recorrer, pues se tendrá que sortear, en primer lugar, la guerra sucia que se está emprendiendo en contra de Andrés Manuel, por parte de la Secretaria de Gobernación, los medios de comunicación, los twitteros, los partidos y los intelectuales de derecha. En segundo lugar, falta ver cuál será la estrategia del INE y de los demás partidos políticos para fraguar el fraude electoral en 2018; eso sin tomar en cuenta los posibles candidatos independientes que habrán de salir de las filas de todos los partidos para provocar la dispersión del voto y favorecer el triunfo de los partidos tradicionales para quedar nuevamente como estamos.

En fin, esperemos que las iniciativas del diputado independiente Kumamoto y del Congreso del Estado de Jalisco prosperen para quitar el apoyo en tiempos no electorales a los partidos y que el dinero se otorgue a los partidos según su porcentaje de votos; esto para evitar que sigan viviendo del presupuestos los partidos paleros, quienes ha contribuido a estropear el espíritu democrático de las elecciones.

Jueves 23 de marzo de 2017