EL AVANCE IMPLACABLE DEL NEOLIBERALISMO

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Javier Orozco Alvarado
La noticia más reciente y preocupante para los trabajadores próximos a jubilarse,  es que recientemente la Suprema Corte de Justicia de la Nación aprobó la resolución de reducir el monto de las pensiones para jubilados del IMSS de 25 a 10 salarios mínimos. Esto, después de que en el 2010 la Cámara de Diputados frenara la iniciativa de recortar las pensiones.
Esta medida, que afectaría principalmente a quienes estarían por cumplir los 60 años, forma parte del paquete de reformas estructurales y  laborales que se vienen instrumentando en muchos países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Ahora sí que, como dicen, palo dado ni Dios lo quita, pues quien preside ese organismo es el mexicano Miguel Ángel Gurría, quien seguirá actuando con todo el peso que le otorga su investidura para seguir introduciendo en México las tan anheladas reformas que se han instrumentado en otros países. Sobre todo en países como España, en donde las reformas a las pensiones, las jubilaciones anticipadas, los contratos de aprendizaje y todo un proceso de flexibilización laboral han perjudicado a un país que comenzaba apenas a prosperar.  De hecho, en ese país, la edad de jubilación pasó de 60 a 65 años a mediados de la década de 1990 y recientemente se amplió a 70 años. Ya se imaginará lo que esto significa en términos de calidad de vida para el ciudadano que está llegando a esta  edad de la vejes.
En México, igualmente, no pintan muy bien las cosas, pues con la cascada de reformas económicas, políticas, laborales y sociales; incluidas la seguridad social del IMSS y sus pensiones, seguirán generando un enorme retroceso en nuestro país.
Aún recuerdo mis primeras lecciones de Introducción a la Economía Positiva de Richard G. Lipsey, quien en su libro decía que el crecimiento económico tiene una naturaleza acumulativa; pues si un país crece a un ritmo mayor que otro, el desfase entre sus niveles de vida se hará cada vez mayor. Y es que este crecimiento económico o PIB dividido entre la población, nos dará un  producto o ingreso per cápita que, acompañado de políticas públicas, contribuye  a mejorar nuestra calidad de vida.
Desafortunadamente en nuestro país, desde la entrada en vigor del Tratado de libre Comercio de América del Norte (TLCCAN) en 1994; el PIB de la economía mexicana ha crecido a tasas promedio de 2.2% y el ingreso per cápita a tasas de 0.2%.
Para que entendamos nuestra triste realidad y las perspectivas económicas para México bajo este modelo de desarrollo, es que a pesar de todas nuestras reformas no nos espera un buen futuro; pues en el citado libro, se  apreciaba que durante la posguerra, entre 1953 y 1962, algunos países mantenían tasas de crecimiento o ingreso per cápita diferenciadas; entre ellos, Japón con una tasa de crecimiento del ingreso per cápita de 8.4%; Alemania 5.4% y México con 3.1%.
Se calculaba que si estos países mantenían estas  tasas de crecimiento en el largo plazo, estos países alcanzarían el nivel de ingreso y de vida de los norteamericanos en los correspondientes siguientes años: Japón en 1995; Alemania en 2005 y México en 2135 (así como la ve).  La realidad actual no dista de eses previsiones, pues Japón se convirtió en potencia mundial a principios de la década de 1990 y Alemania a partir de la década del 2000, con su liderazgo económico y político en la Unión Europea.
Espero que saque usted sus propias conclusiones y que juntos nos preocupemos por entender qué está pasando en México, en qué nos equivocamos desde hace más de medio siglo y que nos espera para el futuro.
Termino citando mi viejo texto de juventud: “La causa del crecimiento que más han llegado a poner de relieve los economistas es la acumulación de capital”. Y continua diciendo, “La productividad del trabajo puede elevarse en  una gran proporción a través de la mejora de la educación y el nivel sanitario del país”. “Cuanto más precarias son estas condiciones, mayor el alcance de tales efectos. Los gastos destinados a estos menesteres se denominan, con frecuencia, inversiones en capital humano”.
Este libro que he citado apareció por primera vez en 1967 y debería ser un libro elemental para quienes quieren entender la economía o para quienes dirigen actualmente nuestra economía.
 
javier orozco
Jueves 7 de Abril de 2016