El cinismo de la “clase política” en México

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Javier Orozco Alvarado
No cabe duda que en nuestro país la mal llamada “clase política” ha perdido toda la vergüenza, la dignidad y el compromiso frente a la nación y a quienes los eligieron directa o indirectamente para ocupar un cargo.
Y es que recientemente estuvieron el Guadalajara el Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens y el  Secretario de Hacienda, José Antonio Meade, invitados por el IMEF (Instituto Mexicano de Finanzas); en donde hicieron una serie de declaraciones que rayan en el cinismo y en la desvergüenza.
Sobre todo, porque ningún responsable de un Banco Central puede decir que la gente en México se tiene que ir acostumbrando a las alzas de precios  de los bienes y servicios del sector público. Esto a raíz de que se les cuestionó sobre el inminente alza del 20% al precio de  las gasolinas a partir de enero de 2017.  Opinión que fue reforzada por el Secretario de Hacienda, quien afirmó que los precios internos se irán estabilizando a medida que el país se inserte de manera más plena a la economía de mercado.
Ambas declaraciones son cínicas y desvergonzadas, porque desde hace muchos años estamos en una economía de mercado y porque si alguien es responsable de la reciente debacle económica del país son ellos dos.  En primer lugar, porque el Banco de México es el responsable del control de la inflación, de la estabilidad monetaria y del costo del dinero; de la misma manera que la Secretaria de Hacienda tendría que propiciar una buena salud de las finanzas públicas y la distribución del ingreso mediante políticas fiscales y tributarias favorables al mejoramiento de los ingresos reales de la población,  a la distribución equitativa de la riqueza y  el no endeudamiento público, que ahora equivale al 50% del PIB.
Ambos han hecho todo lo contrario y opinan cínicamente como si el responsable de la crisis que vive el país fuera el Espíritu Santo.
Pero en verdad, a los mexicanos ya no nos sorprende la desvergüenza de esta clase política que lo único que ha hecho en los últimos veinte años ha sido saquear al país, empreñar el patrimonio nacional, burlarse de las instituciones y violar descaradamente la Constitución.
No es ni el mercado, ni las reformas constitucionales (energética, laboral, educativa, etc.), ni esta clase política la que va a resolver los grandes problemas nacionales; es el electorado quien tiene que expulsar del gobierno a todos los saqueadores sin distinción de partido político.    Porque el cinismo, la burla y la desvergüenza está por todos lados.
No se entiende por qué el Instituto Nacional Electoral (INE) se ha convertido en el cómplice del PAN al permitir que fuera de tiempos electorales Ricardo Anaya, presidente de ese partido, esté haciendo campaña anticipada en favor de su instituto político y, al mismo tiempo, instrumentando una guerra sucia contra López Obrador.  Guerra cínica y descarada como lo fue la de Felipe Calderón, acusando a ese mismo contrincante político como “peligro para México”.   Cuando el peligro han sido  Fox, Calderón y la posibilidad de que regrese al poder el PAN; pues han sido ellos los que llevaron al país a la guerra, a la miseria y a la cultura de la corrupción.
Tengo la esperanza que un día México despierte y tengamos la suficiente honestidad y coraje para echar fuera a todos estos saqueadores.
Jueves 22 de diciembre de 2016