El gasolinazo de Año Nuevo

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Javier Orozco Alvarado
Se ha vuelto viral el malestar de muchos mexicanos por el reciente anuncio del incremento al precio de las gasolinas a partir de enero de 2017; sobre todo porque la mayoría de la gente se siente timada una vez más por una clase política que no tiene compasión alguna por ningún sector de la sociedad.
Y es que, cifras y mas cifras, demuestran empíricamente que en nuestro país ha aumentado el número de pobres, que la economía no crece, que el endeudamiento público va en aumento, que la criminalidad no se detiene, que los impuestos y los precios de los bienes y servicios siguen a la alza, que la corrupción sigue causando estragos en los gobiernos estatales y municipales, etc., etcétera. Pero vivimos en el país de las maravillas, de la complacencia, del conformismo, de la apatía y de la impunidad.
Por eso quienes gobiernan saben que en este país no pasa nada, que ni siquiera la clase media, que es la medianamente pensante, se atreve a decir o hacer algo; a pesar de su progresivo empobrecimiento.  Especialmente porque es este sector el que ahora está siendo seriamente golpeado con impuestos al consumo, con el aumento a las tasas de interés para la adquisición de coche, casa o créditos al consumo. El sector que  consume gasolinas porque se mueve en coche, por las pésimas opciones de transporte; porque es el que consume electricidad y gas.  Bienes que son privativos para quienes viven en pobreza extrema o tiene muy bajos ingresos.
En fin, esta nueva oleada de alzas en los precios de las gasolinas es otro atentado al deteriorado nivel de bienestar de los sectores medios de la población; ni la reforma energética ni las promesas del presidente de que ya no aumentarían los precios del gas, la luz y las gasolinas, han servido para nada.
La economía nacional y la economía de los mexicanos de clase media va en picada; máxime que siguen aumentando los precios de los energéticos y que el crecimiento económico no llegará el próximo año ni al dos por ciento.
La realidad es que este próximo mes de enero de 2017 empezaremos a pagar cerca de 20 pesos por litro, teniendo como referencia un miserable salario mínimo de  menos de 10 pesos la hora; esto es, menos de 80 pesos por día.
Aunque en las redes sociales circula un intento de coordinación nacional para boicotear el aumento o, inclusive, bloquear o tomar las gasolineras; lo más seguro es que seguiremos aguantando el abuso desmedido del poder del Estado para saquear y empobrecer más no sólo a los pobres, sino también a la golpeada clase media de este país.
Jueves 29 de diciembre de 2016