EL VALOR DE LA CULTURA EN LA COHESION SOCIAL

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Javier Orozco Alvarado
Javier Orozco Alvarado.
Doctor en Economía Internacional y Desarrollo Económico,
Ex rector del CUC y actual Vicepresidente de Estudios
para el Desarrollo de la Costa Norte.
A lo lago de la historia, la humanidad ha creado grandes civilizaciones que se han caracterizado por su importante desarrollo cultural, social o político. Esto, indudablemente, marcó una gran diferencia entre los pueblos bárbaros y las sociedades avanzadas.  Por ello, la educación, la cultura y las tradiciones juegan un papel fundamental en la cohesión social y en el desarrollo de una sociedad.
Hoy en nuestros tiempos,  en nuestro país, muchas de las antiguas tradiciones y costumbres se han ido diluyendo o desapareciendo con el avance de la globalización o la mundialización de la cultura. Aunque,  al igual que todo el mundo, seguimos celebrando la Navidad, ahora lo hacemos al estilo anglosajón; en torno a un arbolito, sacrificado en algún lugar del planeta  y venerando a Santa Claus.  Hemos dejado de lado la veneración por la vida, el amor por los niños y la solidaridad humana  y comunitaria que representaba nuestro tradicional nacimiento.
Lo mismo que ha pasado con muchas otras costumbres populares, ha pasado también con nuestro tradicional día de muertos, en el que venerábamos a nuestros antepasados o recordábamos religiosa y amorosamente a quienes se fueron, mediante ofrendas, altares y convivencias familiares.
Hoy esa tradición se ha convertido en el día de brujas, en el que se invocan los demonios y se piden contribuciones en especie, so pena de hacerse acreedores a huevasos o a agresiones físicas en el propio domicilio de quienes no colaboren.
Pero, como bien decía Freud, el padre del sicoanálisis;  que la especie humana es la especie mas cruel y sanguinaria que existe sobre la tierra, por eso tiene que ser amaestrada, domesticada y educada a lo largo de toda la vida.   En su libro sobre Malestar en la Cultura, el mismos Freud señalaba que la especie humana tiene que establecerse sus propios límites a través de normas,  leyes e instituciones que le permitan una adecuada convivencia social.  Por eso, una sociedad sin cultura es una sociedad en constante desorden, desorganización, descomposición, violencia y autodestrucción.
La cultura, la educación y las tradiciones juegan un papel esencial en la cohesión social y en la convivencia pacífica; son un factor clave en el desarrollo de la sana convivencia y  la solidaridad comunitaria.
Hoy en nuestro país tenemos grandes déficits en todos esos terrenos, por eso los mexicanos vivimos en una sociedad convulsionada, por la violencia, la desigualdad social y la miseria; pues no sólo hemos  estado destruyendo nuestras costumbres y tradiciones, sino que hemos perdido el respeto por nuestras instituciones (no respeto a las leyes ni el Estado de Derecho).  Hoy por hoy, ni nuestro jóvenes tienen acceso a la educación ni las mujeres tienen las mismas oportunidades que los hombres; inclusive, el acceso a la cultura, ha sido reservado para sectores económica y socialmente privilegiados.
Los mexicanos no hemos logrado entender aun, que la educación de los niños, que un día serán adolecentes y adultos, depende directamente de la educación y  la cultura de la madre; que es en el seno del hogar donde comienza el desarrollo  y la formación de los buenos ciudadanos. Y es precisamente ahí, en el seno del hogar, donde se dan las principales desigualdades, la falta de oportunidades y la violencia hacia las mujeres.
La realidad es que mientras no contemos con mayores oportunidades y espacios que favorezcan el desarrollo educativo e intelectual de las mujeres y los niños seguiremos avanzando irremediablemente hacia los abismos de la ignorancia y la descomposición de  nuestras familias y nuestra organización social.