LA RETÓRICA ELECTORERA

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  LA RETÓRICA ELECTORERA DEL AUMENTO A LOS SALARIOS MÍNIMO 
DR. Javier Orozco Alvarado

Para nadie es desconocido que recientemente el presidente nacional del PAN, Gustavo Madero, ha enarbolado la propuesta de elevar los salarios mínimos en México, como estrategia para posicionar a su partido en el ánimo de los electores para los próximos procesos electorales, tanto para las intermedias del 2015 como para las federales del 2018.  Aunque la propuesta es relativamente plausible, la realidad es que un aumento salarial no se logra por decreto; como no  logró “el presidente del empleo” (Felipe Calderón), resolver por decreto el desempleo en nuestro país a lo largo de todo  su sexenio.
Y es que es más fácil decir que hacer; por eso, la tarea de los economistas es no sólo elaborar las propuestas para el diseño de la política económica de los gobiernos, sino orientar a todos los agentes económicos sobre las expectativas económicas o la optimización en el empleo de sus recursos escasos; sean familias, empresas o consumidores.
Seguramente que nadie está en contra de que mejoren los salarios en México, pero los salarios no pueden incrementarse si no crece o no  mejora la actividad productiva de las empresas. Una política de incremento salarial requiere de una estrategia macroeconómica, en la que no basta con incrementar los salarios nominales, sino a través de la instrumentación de una adecuada política fiscal, monetaria y de precios que contribuya a mejorar los ingresos reales (el poder adquisitivo).
La explicación es sencilla; primero, tenemos que entender que es mediante el gasto del gobierno (G) como puede llegar a mejorar el ingreso (Y) nacional o el ingreso de la sociedad; más que proponer un aumento salarial sin ningún fundamento.  De hecho, según el modelo keynesiano de Ingreso-gasto, el efecto multiplicador del Gasto Público puede representarse mediante una simple ecuación lineal,  en la que:
Y = C + I + G + X-M
C = consumo; I = a inversión; G = Gasto Público; X = exportaciones;  M = importaciones.
La explicación es tan simple que es evidente que si no hay consumo, no hay inversión o no hay  exportaciones, la única alternativa para crecer es que el gobierno incremente el gasto para impulsar el empleo. Una vez que hay empleo, hay ingresos, hay consumo; y si hay consumo los empresarios invierten y junto con el gobierno propician un círculo virtuoso de crecimiento económico, empleo e ingresos.
Para una explicación más simple recurro al siguiente ejemplo.  Actualmente, el gobierno de la república ha anunciado la puesta en marcha de grandes obras de infraestructura; entre ellas,  nuevas líneas férreas, más carreteras,  nuevas líneas de ferrocarril y de trenes ligeros en varios estados, la construcción de escuelas, hospitales y, a mediano plazo, el inicio de la construcción de un nuevo aeropuerto en la ciudad de México; eso sin contar otros proyectos como el dar un mayor impulso a las exportaciones.
La realidad es que el actual gobierno de la república tiene la convicción de que sólo mediante el ordenamiento jurídico (reformas) es posible impulsar el desarrollo y reorientar el papel del Estado en la economía. Por eso, entiendo que las reformas estructurales vienen a regular o a propiciar la competencia económica, las inversiones, la educación de calidad,  el desarrollo de la ciencia y la tecnología; a suprimir los monopolios, la corrupción,  la ineficiencia. En fin, a crear las condiciones estructurales para impulsar el crecimiento económico mediante la intervención rectora y productiva del Estado en la economía.
Es falso que con sólo proponer incrementos salariales mejorarán las condiciones económicas de los mexicanos; se requiere una estrategia constitucional y  económica realista, no mediática. Por eso en nuestro país el gobierno de la república está instrumentando una estrategia de crecimiento económica basada en el incremento del gasto público, en  la estabilización de la política impositiva,  en el congelamiento de precios del sector público (gasolinas) y de abaratamiento del crédito para empresas y  productores del campo. Esas estrategias son las que permitirán elevar los ingresos de los mexicanos en lo inmediato y no las falsas promesas de políticos mesiánicos que,  hasta ahora, sólo han conducido al país a la quiebra y a la desesperanza.
Jueves 11 de septiembre de 2014