LOS INDIGNADOS Análisis político

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Javier Orozco Alvarado

En muchos países del mundo se han desatado innumerables movimientos sociales, identificados como el “movimiento de los indignados”; han ocurrido en España, en Francia, en Alemania, Estados Unidos, Brasil, Venezuela, Chile, México, etc., etcétera. Estas grandes movilizaciones son la respuesta de millones de ciudadanos en todo el mundo, que como usted o yo, están hartos de la violencia, la inseguridad, la injusticia, la exclusión, la falta de oportunidades, de la violación a los derechos humanos y de tantos y tantos abusos de quienes detentan el poder; indistintamente del partido que gobierna, del grado de desarrollo, del sistema político o de la estructura racial.

Es la respuesta de quienes se han atrevido a decir “YA BASTA”. Es la respuesta de millones de ciudadanos en todo el mundo, que han sido víctimas de sus sistemas de gobierno, de los salvajes modelos de desarrollo económicos, de la implacable concentración de la riqueza y de los abusos de las elites que gobiernan y saquean al país o al planeta entero.

Nuestro país no es la excepción, pues estamos en la  nada honrosa lista  de los principales países en los que se desaparece o se tortura  a la gente; donde los salarios son de los más bajos del mundo, donde habitan uno o dos de los hombres más ricos del planeta y donde hay más pobreza y  violencia criminal.

La INDIGNACIÓN en nuestro país tiene que ver  con una serie de puntos que atinadamente plantea el Consejo Nacional del Pueblo Mexicano, entre los que destacan:

1.- La crisis que vive nuestro país por la grave descomposición y sometimiento de la clase política;

2.- La partidocracia y la falta de credibilidad en los partidos políticos y organizaciones corporativas;

3.- El grave deterioro económico de la gran mayoría de la población que vive en la pobreza y la pobreza extrema, mientras unos cuantos ocupan los más altos niveles de riqueza mundial;

4.- La grave corrupción y conflictos de intereses que han sido evidenciados en los debates entre los partidos políticos;

5.- La falta de capacidad y de autoridad moral de algunos gobiernos;  y

6.- El cúmulo de injusticias que se han venido padeciendo y siguen creciendo en todo el país, entre otros señalamientos.

Por eso, nuestro Consejo Nacional Universitario por una Nueva Estrategia de Desarrollo, encabezado por el Doctor José Luis Calva, de la UNAM, sugiere una serie de medidas o estrategias que harían posible alcanzar el México al que todos aspiramos, entre las que destacan:

Primero, fortalecer el mercado interno como el principal motor del desarrollo económico. Segundo, elevar la productividad, la riqueza y la calidad de vida mejorando la educación y las aptitudes de los ciudadanos. Tercero, asegurar la sustentabilidad del desarrollo  asegurando la transición energética para contribuir a mitigar el cambio climático. Cuarto, transitar a un sistema tributario moderno capaz de proveer al Estado recursos suficientes para el cumplimiento de sus funciones. Quinto, cambiar nuestra actitud y nuestra estrategia de desarrollo frente a los procesos de globalización. Sexto, instrumentar una política de Estado democrática en seguridad pública, con la participación de la sociedad civil y una contraloría   social de las instituciones de justicia y, por último. Séptimo, hacer realidad el Estado de derecho y que las normas jurídicas garanticen a todas las personas un ambiente de paz, justicia y bienestar.

Por eso, el reto de cualquier nuevo gobierno será acercarse a los ciudadanos, atender los problemas nacionales, buscar nuevas vías para el desarrollo, construir los caminos para  recuperar la cohesión social, propiciar una nueva cultura democrática y resolver los rezagos económicos y sociales que no han sido resueltos a lo largo de la historia de nuestro país.