Moviendo a México

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El famoso eslogan publicitario de la Presidencia de la República de “Mover a México” se está literalmente cumpliendo, pues desde el inicio de este año se están generando grandes movilizaciones en todo el país en contra de la clase gobernante, pero principalmente en contra del presidente de la república.
Hoy estamos viviendo una situación inédita en nuestro país, no sólo porque estamos inmersos en una gran crisis económica, política y social, sino porque con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos comienza una nueva era para México.  Una era que amenaza con el retorno al proteccionismo norteamericano y el cierre de fronteras a los movimientos de mercancías, de inversiones y de capitales entre ambos países.
La diferencia es que en Estados Unidos existe un liderazgo que en México no tenemos para reorientar el rumbo y el futuro de nuestro país; no estamos preparados para transitar de la anarquía de la economía de mercado a un modelo nacionalista de Estado porque no existen legítimos liderazgos entre nuestra clase gobernante.
Hoy la gente en México se está dando cuenta que no es ni el mercado, ni las reformas constitucionales (energética, laboral, educativa, etc.), ni nuestra ilegítima clase política la que va a resolver los grandes problemas nacionales; es con la participación activa.
Por eso los mexicanos estamos manifestando hoy por hoy nuestro hartazgo contra la ineficiencia, el despotismo, la antidemocracia, el nepotismo, la corrupción y los abusos de la clase gobernante; estamos hartos del cinismo y la desvergüenza de una clase política que lo único que ha hecho en los últimos treinta años ha sido saquear al país, empeñar el patrimonio nacional, burlarse de las instituciones y violar descaradamente los preceptos de nuestra Constitución Política.
Es inocultable, a pesar de los enormes gastos en publicidad gubernamental, que en nuestro país ha aumentado el número de pobres, que la economía no crece, que el endeudamiento público va en aumento, que la criminalidad sigue en aumento, que los impuestos y los precios de los bienes y servicios siguen a la alza, y que la corrupción se ha apoderado de todos los espacios de los gobiernos estatales y municipales.
Hoy hasta la clase media se está empobreciendo, no sólo por los ajustes al precio de las gasolinas, sino por los aumentos al gas, la electricidad, los refrendos vehiculares, el predial y el incremento en los impuestos a los alimentos, a las tasas de interés para la adquisición de coche, casa o créditos al consumo.
La gente está saliendo a las calles para manifestarse en contra del gobierno mediante marchas, toma de gasolineras, casetas de cobro, el saqueo tiendas departamentales o enviando memes, etc., etcétera; y todavía no sabemos que más pueda suceder.
Por eso organizaciones como el Colegio de Economistas Jaliscienses, A.C. (CEJ), han manifestado también su desacuerdo con el incremento al precio de las gasolinas, por las implicaciones macroeconómicas que ello traerá. En particular, porque el gobierno, lejos de invertir en la cadena de producción, distribución y consumo, vinculados a la gasolina y otros energéticos; impulsó una Reforma Energética que se hizo sólo para desmantelar Pemex, venderlo en calidad de chatarra y dejar en manos de particulares la importación de las gasolinas.
En menos de tres años nos hemos convertido de ser un país petrolero otro altamente dependiente de la importación de gasolinas, la cual ahora está en manos de transnacionales y particulares. Por eso, la falta de una política energética de largo plazo, así como la volatilidad cambiaria que enfrentamos traerá más incrementos en los precios de las gasolinas, puesto que actualmente importamos más del 50% de la gasolina que consumimos.
El resultado de estos aumentos será un mayor deterioro en la capacidad de consumo de grandes masas de población y una creciente indignación no sólo de los más amplios sectores de la población sino también de las clases medias y la clase empresarial de este país quienes, seguramente, volverán a movilizarse una vez más ahora que entre en vigor el segundo aumento del 8% al precio de las gasolinas a partir del próximo 4 de febrero.