Perspectivas económicas de México en el concierto mundial

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Javier Orozco Alvarado
Francamente, las cosas para nuestro país no pintan nada bien, ni desde la perspectiva del mercado interno, ni desde  la perspectiva  de la economía mundial. Sobre todo porque la geopolítica internacional será muy  desfavorable  para México en  el 2017 y porque las reformas estructurales, particularmente la energética, están siendo un verdadero fracaso.
El pronóstico del Fondo Monetario Internacional (FMI) era que la economía mexicana podría llegar a tener en 2017 un crecimiento del PIB de alrededor del 2.3%;  esto en un contexto optimista de apertura mundial del comercio y sin las amenazas proteccionistas de Donald Trump.
Pero en realidad, las cosas se están complicando cada ves más para nuestro país ante la voracidad de la clase política (diputados, senadores, alcaldes, partidos políticos, etc., etcétera) y del gobierno mexicano por incrementar las cargas impositivas a los ciudadanos para disponer de más presupuesto para sus dispendios.
De hecho, el Banco de México  (Banxico) pronosticaba a finales de 2016 que México podría tener  en 2017 un crecimiento del PIB de entre el 2.5 y el 1.7% , siempre y cuando las reformas estructurales contribuyeran a la recuperación del consumo privado; situación que, como estamos observando, no será posible ante el artero gasolinazo de año nuevo, que traerá como consecuencia un efecto inflacionario en todos los sectores de la economía y una reducción del consumo interno entre toda la población.
Si al gasolinazo le agregamos el alza en las tasas de interés, el aumento en los impuestos municipales (predial), estatales (tenencia o refrendo vehicular) y federales (IVA, etc, etc.), entre otras cargas; la verdad es que tendremos un consumo interno tan deprimido que no lograremos ni siquiera el más bajo crecimiento  pronosticado por el Banxico.
Además, todavía falta ver las acciones que emprenda Trump a partir de que asuma la presidencia de los Estados Unidos este próximo veinte de enero. En principio, tendremos que resolver la llegada masiva de compatriotas repatriados que regresarán deportados o  por cuenta propia,  ante las amenazas xenofóbicas en ese país.
Hay que tomar en cuenta también que si Trump cumple su amenaza de imponer aranceles a las exportaciones mexicanas, estaremos perdiendo el  80%  del principal mercado que tiene nuestro país en el mundo; que si logra imponer su política proteccionista ante México y otros países, habrá  una importante recesión económica mundial que afectará el crecimiento económico y las inversiones en las economías menos desarrolladas.
Sobre todo porque, aun en condiciones de comercio mundial abierto, muchas de las principales potencias económicas tendrán un bajo crecimiento en 2017, según los pronósticos del FMI, lo que  afectaría aun más a  nuestro país.  Pues según este organismo, en Europa se espera en 2017 un magro crecimiento de tan sólo 1.8%; para América del Sur un crecimiento de 1.1% y para Japón de 0.6%, tasa que ha mantenido casi constante desde 2015.
Lamentablemente, después de Estados Unidos, estas son algunas de las regiones con las que tenemos un importante comercio y tampoco se pronostica para ellas un crecimiento que pudiera arrastrar a la economía mexicana para mantener un crecimiento económico saludable en nuestro país.
En este nuevo escenario de contracción económica interna y de amenaza neoproteccionista  (USA-Gran Bretaña) a nivel mundial, nuestro país sólo tiene dos  posibilidades para salir adelante; por un lado, impulsar un mayor comercio con China, que crecerá a tasas de entre el 6 y el 7%, pero que sería a muy largo plazo y; por otro, apostarle al mercado interno, lo cual es menos que imposible ante el saqueo que estamos viviendo tanto  entre los amplios sectores de la clase obrera como entre la empobrecida clase media.
La realidad es que este año y los que vienen no se espera nada bueno para el país, no sólo por las circunstancias económicas mundiales sino por la ineptitud, el saqueo y la voracidad de quienes nos gobiernan.