Perspectivas económicas para 2017

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Javier Orozco Alvarado
Pocas veces las pespectivas económicas para un país podrían ser tan negativas como las que se avecinan para México en el 2017; sobre todo porque el futuro de nuestra economía dependerá,  fundamentalmente, de la evolución de las relaciones económicas y diplomáticas con los Estados Unidos, del comportamiento de la economía mundial y de las decisiones de la política interna.
Por principio de cuentas, es muy sabido que desde el inicio de la campaña de Donal Trump por la presidencia de la Unión Americana, el peso mexicano se estuvo tambaleando hasta llegar casi a los veinte pesos por dólar.  Al ganar las elecciones el pasado mes de noviembre, el peso llegó a la barrera de los veinte pesos por dólar y el pronóstico es que, una vez que asuma la presidencia en el mes de enero del 2017, el tipo de cambio podría llegar casi a los veinticinco pesos por dólar en los primeros meses del año.
La consecuencia inmediata de una mayor subvaluación de nuestra moneda es que se elevarían en México aún más los costos de todas las importaciones de bienes y servicios; aumentando con ello la inflación, el déficit de la balanza comercial, el desempleo y los índices de pobreza. A su vez, la necesidad de financiar nuestras importaciones obligará al gobierno de la república y a la iniciativa privada a un mayor endeudamiento que traerá como consecuencia un aumento de las tasas de interés, tal como lo prevé la AMFE (Asociación de Entidades Financieras Especializadas), lo que elevará aún más los costos de la inversión y del consumo.
Desafortunadamente, ni el ambiente internacional, ni las condiciones políticas internas harán que se  revierta el negro panorama para la economía mexicana, pues con la reciente renuncia de Agustín Carstens como gobernador del Banco de México, se espera una mayor inestabilidad en el sistema financiero mexicano y muy bajas expectativas de crecimiento para el año próximo.
De cumplir Trump sus amenazas de expulsar a los mexicanos indocumentados de los Estados Unidos, de imponer aranceles de hasta 35% a las exportaciones mexicanas y de limitar los flujos de inversión de estadounidenses hacia México; estamos hablando de consecuencias tan desastrosas como las de un “huracán categoría cinco”, como bien lo describió Carstens.
Aunque existen muchas especulaciones en torno a la renuncia de Agustín Carstens, entre las que destacan la falta de entendimiento y coordinación entre el Banco de México y la Secretaría de Hacienda; la de que fue invitado a dirigir el Banco Internacional de Pagos o el que Enrique Peña Nieto busca engrosar las filas de la burocracia gubernamental con sus colaboradores más leales, etc., etcétera.  La realidad es que sea la razón que sea, el gobernador del Banco Central se está deslindando del desastre económico que ha provocado esta administración y del caos económico que se avecina en los próximos dos años.
Especialmente porque las perspectivas económicas y políticas de la economía mundial difícilmente ayudarán a nuestro país a salir a flote, pues de hecho, los principales socios comerciales de nuestro país son quienes tendrán las más bajas tasas de crecimiento en 2017, ya que según los pronósticos del FMI (Fondo Monetario Internacional), Estados Unidos crecerá al 2.2%; La Unión Europea 1.7% y Japón 0.6%.  Por eso el mismo Carstens, antes de presentar su renuncia anticipada, anunció que el pronóstico de crecimiento para la economía mexicana en 2017 no sería de 2.3%, como se esperaba, sino del 1.7%, si bien nos va.
Ese es el verdadero escenario de la economía mexicana para el año próximo; en el que no sólo habrá que enfrentar a Trump, sino lidiar con un barco que queda a la deriva con la irresponsable huida o, quizás expulsión, de Agustín Carstens del Banco de México.  Ni las reformas estructurales, ni nuestra estrecha dependencia comercial con Estados Unidos, ni los escenarios económicos internacionales podrán sacar del atolladero a un país que, como el nuestro, ha sido endeudado hasta el copete y ha sido saqueado abusivamente por quienes han gobernado en estos últimos años.