POLÍTICA ECONÓMICA E INCERTIDUMBRE EN MEXICO

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Seguramente, muchos de nosotros nos estaremos preguntando qué va a pasar con la
economía mexicana en el corto plazo. Sobre todo porque no existe mucha coordinación entre
las autoridades económicas del país, los empresarios y los organismos económicos
internacionales respecto a nuestro futuro económico.
Por un lado, el Banco de México y la Secretaría de Hacienda dicen que la economía mexicana
crecerá hasta un 3.5% para el 2016 y, por el otro, el Banco Mundial, en una postura más
optimista dice que el crecimiento podría llegar hasta el 4%; mientras que los empresarios
nacionales afirman que cuando mucho podría ser de un 2.9%. En realidad, para entender qué
va a pasar con la economía mexicana a corto plazo o largo plazo, es necesario que nosotros
saquemos nuestras propias conclusiones, pues con tan erráticos y diversos pronósticos sólo
podemos quedar en la incertidumbre.
Para los economistas, una economía tiene o no perspectivas de crecimiento a corto, mediano
o largo plazo, dependiendo de la estrategia de política económica del gobierno. Y esta
estrategia puede ser a partir de la instrumentación de políticas restrictivas (corto) o políticas
expansivas (largo). Esto es, que cuando un gobierno aplica altos niveles de impuestos, lo que
está haciendo es reducir la capacidad de compra de los consumidores; con eso el gobierno
evita que la gente aumente su consumo y esto se traduzca en inflación. O sea, que es mejor
tener hambre que inflación (¡es broma!). Así funciona la política restrictiva; en cambio, una
política monetaria y fiscal expansiva, sería bajar impuestos y abaratar y aumentar el crédito
para estimular el consumo.
En general, una política monetaria y fiscal restrictiva, comprende un aumento de los impuestos
y un bajo nivel de circulante; esto es, altos impuestos y poco crédito y caro. La consecuencia,
son bajos niveles de consumo, bajo crecimiento económico, desempleo, reducción del gasto
del gobierno, deterioro y supresión de programas sociales como educación, salud, vivienda,
tec., etcétera.
Pero la tarea de las autoridades económicas como la Secretaría de Hacienda y el Banco de
México, no sólo es la de diseñar las estrategias de política monetaria y fiscal para la estabilidad
económica; sino, también, mantener en equilibrio las finanzas públicas y los tipos de cambio,
ya que de ellos depende la estabilidad macroeconómica. Esto es, la estabilidad del peso, las
tasa de interés, la balanza de pagos y los niveles de crecimiento de la economía.
Por eso, cuando el Banco de México subasta dólares, lo hace para contribuir a que aumente la
oferta de dólares; o sea, como  cuando aumenta la oferta de naranjas, éstas bajan de precio.
Cuando los extranjeros quieren invertir o comprar en México, ellos demandan pesos, lo cual
hace que el peso se fortalezca y se paguen menos pesos por dólar. Por ejemplo, si se
demandan o se compran muchos pesos, el peso sube de precio respecto al dólar; así, en
lugar de pagar 15 por dólar, ahora pagaríamos 11 pesos por dólar.
De hecho, lo que está haciendo actualmente el Banco de México al subastar dólares, es
comprar pesos para que baje de precio el dólar; esto es, que si demandamos muchos pesos,
éstos aumentan de precio y baja la cotización del dólar. Lo que está haciendo el gobierno con
la subasta de dólares es evitar que el tipo de cambio pudiera llegar a colocarse hasta en 20
pesos por dólar; a causa, precisamente, de que no están entrando dólares suficientes, ni por
concepto de ingresos petroleros ni por concepto de inversión extranjera.
Con esta estrategia, el Banco de México evita aumentar las tasas de interés para atraer
inversión extranjera; con lo cual evita que el gobierno tenga que emitir deuda pagando altos
intereses, lo cual aumentaría el déficit fiscal y encarecería el consumo, el cual ya de por si se
ha visto contraído por el aumento de impuestos (corto o política restrictiva).
Es importante entender que el reciente aumento de las tasas de interés en los Estados Unidos
ha provocado que la gente prefiera invertir en Norteamérica, no en México. Esto significa que
la gente está demandando dólares, razón por la cual se sigue encareciendo el billete verde.
Pero la realidad es que una economía con bajas expectativas de crecimiento no puede atraer ni
inversiones productivas ni inversiones de cartera o de portafolio, esto es, abundantes depósitos
en los bancos.
Me gustaría poder ahondar más en la explicación; pero, espero que con esto se den una idea
de cómo opera la política económica. Pero, sobre todo, espero no haberlos confundido más
por intentar que cada uno de ustedes pueda sacar sus propias conclusiones sobre las
perspectivas económicas del país. Especialmente porque, al igual que hace muchos años, los
mexicanos hemos cometido el error de poner todas nuestras esperanzas de crecimiento y de
progreso en el petróleo y hemos soslayado la importancia de la diversificación productiva y de
mercados, así como el impulsar el desarrollo científico y tecnológico y la formación de recursos
humanos, para construir una economía más sólida y no una economía de papel.