Editorial Septiembre 2014

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 Editorial
Septiembre, mes patrio, un motivo más para la tradicional fiesta mexicana, porque los connacionales nos agasajamos por todo o por casi todo: nos encantan las celebraciones y, por supuesto, este mes nos inspira a brindar, otra vez, por nuestro querido México. Sin embargo, las actuales circunstancias del país son realmente poco dignas de ningún tipo de fiesta. Cualquier mirada más allá de nuestro pequeño ámbito familiar o comunitario nos arroja perspectivas desafiantes: 53 millones de pobres, 2.5 millones de niños y adolescentes que deben trabajar para ayudar a su familia; deuda galopante de los hogares con la banca comercial que, según la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), acumuló 942 mil 962 millones de pesos durante los primeros siete meses de 2014, lo que representa el 5.67% del Producto Interno Bruto (PIB).
Se trata de la proporción más alta de endeudamiento de las familias en los últimos siete años solo para satisfacer el consumo básico. Y es que el encarecimiento de la canasta básica fue desproporcionado en comparación con el triste incremento de 3.5% al salario mínimo. En efecto, los mexicanos perdimos un 70% de nuestro poder adquisitivo en las últimas seis administraciones, mientras en materia de seguridad pública, el INEGI da cuenta de 22 mil 732 homicidios dolosos; el semanario Zeta, con base en las instituciones forenses y los Ministerios Públicos, calcula 57 mil 899 en veinte meses; 14 mil 205 más que en el mismo periodo del sexenio anterior…
 
La reforma energética recién aprobada por el gobierno federal, si funciona, empezará a dar resultados en la economía familiar en cinco años; mientras tanto, hemos tenido que ver siete accidentes catastróficos contra el medio ambiente en menos de un mes, y eso que todavía los inversionistas privados no empiezan a innovar en materia de aprovechamiento compartido… Podríamos, en fin, seguir enumerando nuestras debilidades pero, lo que realmente importa, ante este panorama, es lo que podamos hacer cada uno de los mexicanos.
 
Por eso, en este mes patrio, te invito a celebrar con un buen tequila, mariachi y fuegos artificiales pero, sobre todo, te invito a demostrar tu patriotismo queriendo a México, apoyando la economía del país, cambiando con el ejemplo de todo buen ciudadano, informándote para decidir con conocimiento de causa,  involucrándote en proyectos que mejoren  tu comunidad.
Querer a México es querer que le vaya bien, independientemente del partido político con el que simpatices; sé un buen patriota, no solo en fiestas patrias y, así sí, ¡que viva México!
 
 
 
Editorial
September, patriotic month, one more reason for the traditional Mexican holiday, because we, the Mexicans, enjoy everything or almost everything: we love celebrations and, of course, this month inspires us to provide, again, for our beloved Mexico. However, the current circumstances in the country are really little worthy of any kind of party. Any look beyond our small family or community level gives us challenging perspectives: 53 million poor people, 2.5 million children and adolescents who must work to help their family; soaring household debt with commercial banks which, according to the National Bank and Values Commission, accumulated 942 thousand 962 million pesos during the first seven months of 2014, representing the 5.67% of the gross domestic product (GDP).
 
It is the highest proportion of household debt in the past seven years just to meet basic consumption. This is because the increase in the basic basket was disproportionate compared to the sad increase of 3.5% of the minimum wage. Indeed, the Mexicans lost 70% of their purchasing power in the last six administrations, while on public security, INEGI gives an accountof 22 thousand 732 intentional homicide; the Zeta weekly, based on forensic institutions and public ministries, an estimated 57,000 899 in twenty months; 14 thousand 205 more than in the same period of the previous Sexennium…
 
The energy reform recently approved by the federal Government, if it works, will begin to show results in the family economy in five years; Meanwhile, we have seen seven catastrophic accidents on the environment in less than a month, and that private investors still do not begin to innovate in terms of sharing… Finally, we could go on and on listing our weaknesses, but what really matters, faced with this situation, is what each Mexicans can do.
 
For this reason, in this patriotic month, I invite you to celebrate with a good tequila, mariachi and Fireworks, but above all, I invite you to show your patriotism, caring for Mexico, supporting the economy of the country, changing with the example of every good citizen, understanding how to decide with knowledge, engaging yourself in projects that improve your community.
Loving Mexico is caring about it, regardless of the political party you belong to; being a good Patriot, but not only on national holidays, and then yes, you´ll be able to say, Viva Mexico!