EL ESTADO EN LA ECONOMÍA

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EN LA OPINIÓN DEJavier Orozco Alvarado
 
En todos los países del mundo el Estado juega y ha jugado históricamente un papel fundamental en el desarrollo económico y social; sea porque regula o promueve las actividades productivas, porque participa en el fomento económico o  directamente en  los procesos de producción.
La realidad es que el Estado es una institución cuyo propósito es resolver los problemas nacionales, sean estos  de orden económico, político o social, para garantizar a la población los mayores estándares de seguridad, de bienestar y de vida.  Por ello, las estrategias de política  económica en cada nación  varían en función de sus necesidades o de su  propio contexto histórico.
De hecho, nuestro país adoptó por cerca de medio siglo un modelo de desarrollo que técnicamente fue conocido como modelo keynesiano, cuya propuesta surge en el marco de la gran depresión de 1929, ante el problema de desempleo masivo y la crisis bursátil de los E.U.
Este modelo, que comenté en mi colaboración anterior,  buscaba atacar el desempleo bajo la premisa de que era el Estado el que debía tomar las medidas correctivas para  impulsar el crecimiento económico, restaurar el nivel de demanda agregada, evitar la caída en el nivel de ingreso real y mantener el nivel de empleo.
Es hacia la década de los ochentas cuando muchos países deciden abandonar este modelo para adoptar otro que sería conocido como modelo neoliberal, cuya propuesta fue la especialización en la producción y la exportación de aquellos bienes en los que se era más eficiente. Esta propuesta  tenía su origen en la Teoría de las ventajas comparativas de Adam Smith (1776), argumentando que el Estado era el causante de todos los males, por lo que se sugería:
1.- Transferir a los agentes privados  todas las funciones económicas;
2.- La apertura de la economía al comercio, la inversión y a los flujos de capitales;
3.- La liberalización de precios y la desregulación (tasas de interés, tipos de cambio, etc.);
4.- La privatización de las empresas públicas y servicios de infraestructura;
5.- El achicamiento del Estado, el equilibrio fiscal y el control de la inflación;
6.- Eliminación de subsidios, programas de fomento económico, de desarrollo social e infraestructura económica.
Este modelo se orientó fundamentalmente hacia el mercado externo. Se consideraba que las exportaciones y la inversión extranjera eran los detonantes del crecimiento y el desarrollo económico.
La realidad es que en México este modelo no tuvo los resultados esperados, pues mientras nuestro país había logrado crecer a tasas de 5.8 % entre 1939-1958 y de 7.1% entre 1950-1970 bajo el modelo keynesiano; bajo el modelo neoliberal la economía mexicana sólo creció a tasas de  3.7% entre 1994-2000 y de 2.4 %  promedio anual desde el 2001 al 3012.  Mientras que las exportaciones crecieron a tasas de 9.5% entre 1971-1983; para el periodo 2001-2007  las exportaciones promedio anual cayeron en -9.8%.
Hoy observamos que, después de  más de  veinte años de experimento neoliberal, el país ni ha crecido, ni han aumentado sus exportaciones, ni se han resulto los problemas de desempleo y la economía se encuentra en una gran encrucijada.  Pues el país se ha mantenido a flote sólo por que el gobierno ha tenido que endeudarse en los ultimos doce o trece años.  De hecho, mientras que en el año 2000 la deuda pública representaba el 41.8% del PIB; durante los dos sexenios de “los gobiernos del cambio”, la deuda pública pasó a representar  el 46.4% del PIB en 2013.
La conclusión es que, para salir del atolladero en que nos dejaron los últimos dos gobiernos panistas, es necesario que el país emprenda un nuevo rumbo; un nuevo modelo de desarrollo en el que el Estado vuelva a tener un papel protagonista en la economía, con apoyos al campo, con créditos baratos, con creación de infraestructura, con impulso de las exportaciones, etc, como se está haciendo ahora  en México desde la actual presidencia de la República. Sólo así, bajo una nueva estrategia de crecimiento volveremos a recuperar nuestras casi dos décadas perdidas.
 
Jueves 18 de septiembre de 2014