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Josef Kandoll Wepplo: la luz como lenguaje y la fotografía como memoria del alma

Hay fotógrafos que buscan la imagen perfecta y hay quienes buscan algo más difícil de capturar: la esencia de una persona, la emoción de un instante, la luz que transforma una escena cotidiana en un recuerdo para toda la vida. Josef Kandoll Wepplo pertenece a esta segunda categoría.

Nacido en el estado de Washington, Estados Unidos, y radicado actualmente en Puerto Vallarta, Jalisco, Josef ha construido una trayectoria marcada por una fascinación que comenzó desde la infancia y que, décadas después, continúa siendo el motor de su trabajo: la luz.

Su acercamiento a la fotografía nació de una manera íntima. De niño observaba los álbumes de su madre, particularmente aquellas fotografías antiguas en blanco y negro que retrataban su niñez. Aquellas imágenes despertaron en él una curiosidad que con el tiempo se convertiría en una forma de mirar el mundo.

Su primer acercamiento profesional llegó durante la preparatoria, cuando fue elegido como fotógrafo de los eventos estudiantiles durante sus dos últimos años. Aquella experiencia no solo le permitió descubrir el oficio, sino también comprender algo que posteriormente sería fundamental en su carrera: fotografiar pensando en las personas que observarán esas imágenes.

Un maestro de preparatoria tuvo también un papel importante en sus primeros pasos, enseñándole las herramientas necesarias para trabajar en las publicaciones escolares y, sobre todo, transmitiéndole la importancia de pensar en el público. Después vendrían los viajes. África, Europa, Canadá y Asia ampliaron su horizonte visual y cultural, hasta llevarlo a una decisión trascendental: estudiar fotografía formalmente en el Minneapolis College of Arts & Design, en Minnesota.

Más que seguir una fórmula, Josef ha construido su estilo desde la observación. Su fotografía tiene un principio sencillo pero profundo: trabajar con la luz. La que está frente al lente y también aquella que, aunque no siempre se ve, puede sentirse en una expresión, un gesto o una atmósfera.

“Mi estilo es trabajar con la luz”, resume.

Para él, la fotografía encuentra su verdadera fuerza cuando convergen luz, composición, emoción y oportunidad. Por eso, cuando tiene a una persona frente a su cámara, su primera atención se dirige al rostro: las facciones, las expresiones, los pequeños gestos que pueden revelar mucho más que una pose cuidadosamente construida.

Su mayor fortaleza quizá esté precisamente en esa capacidad de mantenerse abierto. Josef evita encasillarse en una fórmula y prefiere observar cada situación con una mirada diferente. “Sigo viendo y sigo abierto a ver”, afirma; una filosofía que explica buena parte de la naturalidad que caracteriza su trabajo.

El fotógrafo de las historias que comienzan

La fotografía de bodas ocupa un lugar especial en su trayectoria. Su primera experiencia estuvo relacionada con la boda de una prima, cuando todavía cursaba la preparatoria. Más adelante, durante sus estudios de arte, fotografió la boda de uno de sus hermanos, celebrada en un rancho de Dakota del Norte, como parte de su formación académica. Después llegaron las bodas de amigos, familiares y otras parejas.

En aquellos primeros años su mirada era principalmente documental y muchas de sus imágenes eran realizadas en blanco y negro.

Con el tiempo, esa experiencia se convirtió en una especialidad en la que encuentra una profunda conexión humana.

Para Josef, fotografiar una boda significa mucho más que registrar una ceremonia. Significa preservar emociones que suceden demasiado rápido para que los protagonistas puedan apreciarlas completamente.

Los novios viven su boda desde dentro; están concentrados en los nervios, las emociones, los abrazos, las palabras y las personas que los rodean. El fotógrafo, en cambio, tiene la responsabilidad de observar aquello que ellos quizá no alcanzaron a ver.

Su propósito es que, muchos años después, al abrir un álbum, una pareja pueda regresar emocionalmente a aquel día y recordar no solamente cómo lucía, sino cómo se sentía el amor que los unía.

Su proceso comienza mucho antes de levantar la cámara. Busca establecer una conexión humana con la pareja, conocer algo de su historia, saber cómo se conocieron, cuáles son sus planes y, sobre todo, comprender quiénes son.

“En el primer contacto siempre es el toque humano que busco: la conexión, la comunicación, para sentir su humanidad.”

Durante la celebración permanece atento a cada momento. Los instantes previos a la ceremonia tienen para él una magia particular: los nervios, la expectativa, las miradas y esa mezcla de emoción que precede al gran momento. Después de la parte formal, disfruta especialmente realizar los retratos de la pareja a solas, cuando finalmente pueden respirar y vivir unos minutos únicamente para ellos.

Entre las bodas que recuerda especialmente está la de Mario López y Ali Landry, realizada en Las Alamandas, una experiencia que permanece en su memoria profesional.

El arte de encontrar un rostro

Su vínculo con el retrato comenzó también desde la infancia. En el rancho, Josef disfrutaba fotografiar a sus hermanos y hermanas, tanto en momentos preparados como en situaciones espontáneas.

Hoy, esa experiencia se traduce en una búsqueda muy concreta: encontrar la luz en el rostro y acompañarla de una expresión que permanezca en la memoria.

Para Josef, un buen retrato no depende únicamente de la técnica. La persona debe sentirse cómoda, relajada y en confianza. Por eso, cuando alguien llega nervioso frente a la cámara, su estrategia es sencilla: comenzar, moverse, conversar, hacer comentarios que ayuden a romper la tensión y permitir que la sesión fluya.

La confianza es, para él, indispensable.

El retrato verdaderamente memorable aparece cuando la persona deja de pensar en la cámara y simplemente está consigo misma. Cuando está relajada, segura y conectada con quien está detrás del lente.

Es entonces cuando aparece algo difícil de dirigir: la autenticidad.

Puerto Vallarta, un escenario multicultural

Puerto Vallarta se convirtió en el lugar donde su trayectoria profesional encontró un escenario extraordinario. Desde este destino, Josef ofrece sus servicios principalmente en Puerto Vallarta, extendiéndose por la región de Bahía de Banderas hasta Cabo Corrientes.

Su dominio del inglés y el español representa además una ventaja particular en un destino internacional donde convergen personas de múltiples nacionalidades.

Pero para Josef, hablar dos idiomas significa mucho más que facilitar una conversación. Significa acercarse a las personas desde su cultura y comprender que la comunicación no ocurre únicamente a través de las palabras.

Ha trabajado tanto con parejas mexicanas como extranjeras y reconoce en la recomendación personal una de las formas más valiosas de crecimiento profesional. Una fotografía puede terminar una sesión, pero una buena experiencia puede convertirse en una nueva historia.

Una mirada que no distingue posiciones

A lo largo de los años, Josef ha fotografiado viajes, familias, parejas, bodas y personas de diferentes procedencias. Entre las experiencias más desafiantes recuerda aquellos proyectos de fotografía de viajes en los que incluso trasladar el equipo o conseguir determinados materiales en destinos remotos representaba un reto.

Sin embargo, su satisfacción profesional no está necesariamente ligada al tamaño de un proyecto.

Una sesión familiar puede ser tan significativa como una gran producción, porque para él la familia representa la base de la cultura y de la sociedad. En la boda encuentra precisamente otra expresión de esa misma dimensión: el nacimiento o consolidación de una nueva historia familiar.

Después de tantos años detrás de la cámara, ha aprendido algo que podría parecer sencillo, pero que encierra una profunda filosofía profesional: para fotografiar bien lo que está frente a la cámara, primero hay que estar bien detrás de ella.

Su mayor logro, dice, es poder trabajar en un lugar tan hermoso como Puerto Vallarta, rodeado de gente amable y teniendo la posibilidad de vivir una vida plena haciendo aquello que le apasiona.

Una fotografía para volver a sentir

Josef observa con interés la evolución de la fotografía contemporánea. Considera que actualmente existe una mayor valoración de los momentos reales y espontáneos, alejándose de las poses rígidas que dominaron otras épocas.

Sin embargo, su mirada permanece fiel a una idea de atemporalidad. No busca perseguir cada nueva tendencia ni considera indispensable renovar constantemente el equipo. Prefiere aprender a utilizar bien las herramientas que ya posee.

En el futuro imagina nuevos caminos y, particularmente, sueña con viajar y trabajar junto a su hija cuando ella sea mayor.

Quizá sea una extensión natural de la filosofía que ha acompañado toda su vida: viajar, observar, descubrir y encontrar historias detrás de las personas y los lugares.

Y cuando una pareja o una familia vuelva a mirar sus fotografías dentro de muchos años, espera provocar algo mucho más importante que admiración estética: felicidad. Que aparezca una sonrisa. Que regresen los sentimientos. Que vuelvan a recordar el amor que los unía.

Josef Kandoll Wepplo no aspira a ser recordado únicamente por sus fotografías, sino por la manera en que trató a las personas que estuvieron frente a su cámara.

Su deseo es ser recordado como un fotógrafo humano; alguien que nunca dio importancia al nivel económico o a la posición social, sino al nivel humano de cada persona.

Porque quizá ahí se encuentra la esencia de su trabajo: mirar antes de fotografiar, conectar antes de dirigir y observar antes de disparar.

Y cuando se le pide completar una frase que resume su filosofía, su respuesta es contundente y poética:

“Para mí, una fotografía no solo captura un instante, también captura el alma, que sea de persona, o de un lugar.”

En un mundo saturado de imágenes, esa diferencia importa.

Porque una fotografía puede detener el tiempo.

Pero una fotografía que logra capturar el alma puede hacer algo todavía más extraordinario: devolvernos, años después, aquello que alguna vez sentimos.

Datos de contacto: Varios: www.josefkandollwphotography.com  www.weddingsbyjosef.com  y en fb Josef Kandoll Wepplo y Josef Kandoll
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