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Los errores más comunes antes y durante las bodas

No cabe duda de que la ceremonia de boda es un acontecimiento trascendental en la vida de
cualquier persona; es importante para los novios, para los padres de los novios, para los hermanos
de los novios, para los amigos de los novios y ¡hasta para los exnovios de los novios! Es una fecha
que quedara marcada para toda la vida y en los corazones de mucha gente: se hacen videos, se
toman fotos, se obsequian recuerdos… Todo esto para que siempre recordemos el día en que
dejamos la vida individual y emprendimos la vida en pareja. Si es tan importante, ¿Por qué hay
tanta gente que decide hacer cambios radicales de imagen los días anteriores a este evento?, o
incluso ¡el mismo día!

He estado en muchas bodas y he visto grandes errores. Algunas de las cosas que he visto con
respecto a este tema es que las novias, por ejemplo, acuden a la cama de bronceado el mismo día
de la boda, o peor aún: ¡Se van a asolear temprano para lucir un color espectacular! No te
arriesgues a llegar ampollada a tu boda!

¿O que tal la novia que decidió ir al salón de belleza a depilarse las cejas ese mismo día? Pensó que
si se las depilaba días antes se le iban a ver las “puntitas”; desgraciadamente le quemaron la ceja
derecha y parecía que la habían golpeado. Otro caso clásico es el de una amiga que decidió hacer
una dieta muy estricta una semana antes de su boda con la finalidad de verse más linda en su luna
de miel. ¡¿El resultado?! Por hacer una dieta de hambre su vestido le quedó enorme.

Entre otras como éstas están: la mascarilla de hierbas extrañas o de té verde recomendado por la
tía la noche anterior que, en vez de suavizar la piel, termina por producir alergia. O el mito del
desayuno fuerte para aguantar el hambre hasta la noche y que seguramente ocasionará dolores
estomacales.

También está el hecho de usar lentes de contacto de color para lucir más bella: en la mayoría de
las ocasiones produce irritación o se ven falsos y fatales.
En los hombres las cosas no cambian: nos rasuramos la barba a navaja quedando irritadísimos por
días, nos teñimos el cabello, nos dejamos un candado, nos peinamos diferente, usamos accesorios
de belleza que solo más mujeres usan, compramos zapatos nuevos y terminamos con ampollas…
Bueno, una serie de errores que sólo harán que una ceremonia que debiera ser de las más felices
de nuestra vida, sea un martirio.

Para que todo esto no ocurra se recomienda que cualquier cambio drástico como los mencionados
se haga con dos semanas de anticipación; esto evitará cualquier tipo de problema.

Recuerden que su pareja los quiere como son y eso no va a cambiar el día de la boda. Si se gustan
tanto como para casarse, ¿Para qué cambiar?

Lo que ocurre durante la ceremonia también es importante: estamos tan ocupados viendo que
todas las mesas estén atendidas, que el banquete salga a tiempo, que todo mundo tenga un vaso
en la mano… Saludamos a todos los tíos, tías, primos, primas, sobrinos, parientes lejanos, amigos y
hasta a los colados durante toda la fiesta.

Nos metemos en problemas de cocina, de bar, de música y de servicio… No hagan eso, ¡disfruten
su momento! Si se acabó la bebida, pues se acabó. Si la cena no tiene la presentación deseada,
pues ni modo. Si los músicos descansan después de tocar tres canciones, pues que otro vaya y
reclame. Andar tan metidos en todos esos problemas hace que olvidemos que estamos ahí para
celebrar.

La realidad es que nada de lo que mencionamos anteriormente importa: sólo importa que el
recuerdo de tu boda sea imborrable de mente y corazón.

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