PERFIL POLITICO DE UN SOCIOPATA

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Javier Orozco Alvarado
E-Mail: orozcoalvaradoj@yahoo.com.mx
Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del CONACYT
Que-es-la-sociopatia
Hoy voy a abordar un tema que tiene que ver con el campo de la sicología; no porque sea yo un todólogo, pero esta disciplina se ubica dentro del campo de las ciencias sociales como la economía, la antropología, la sociología o la mercadotenia, entre otras. Tanto a lo largo de la licenciatura, como de la maestría, el doctorado y otras especialidades que tuve la oportunidad de estudiar, me permitieron involucrarme en estos campos del conocimiento y en muchas ocasiones disfruto con reflexionar sobre el comportamiento de algunos personajes que tienen transtornos de la conducta o de la personalidad. En lo particular, me refiero a los sociopatas, quienes muestran una serie de conductas antisociales con el objetivo de causar daño físico o emocional a los demás.
 
Hace poco tuve la oportunidad de escuchar a Aldo Suárez, un destacado siquiatra mexicano, quien planteaba que todos los seres humanos desarrollamos dentro de los primeros seis meses de vida una serie de emociones primarias como alegría, miedo, enojo, angustia, etc., las cuales escapan a nuestro control. Pero a partir del  primer año de edad comenzamos a experimentar otras emociones, llamadas secundarias, que son adquiridas con la educación y la experiencia de vida, las cuales se convierten en valores como el respeto, la ternura, el amor, la solidaridad, la honestidad, la lealtad, la gratitud; o también pueden ser emociones como la envidia, el odio, el resentimiento, la mentira, la hipocrecía, la manipulación, el chantaje, etc. etc. Aunque estos rasgos de la personalidad se presentan en la edad adulta, sus orígenes se remontan a la infancia o a la adolescencia, a partir de la imposibilidad o la incapacidad del individuo para lograr su crecimiento personal, intelectual o emocional.
 
De hecho, los sociopatas, no necesarimaente son asesinos seriales, pero pueden adoptar rasgos de personalidad antisocial que se manifiesta en la agresión verbal, sicológica o fisica, resolviendo a golpes sus diferencias con los demás.
 
Según el sicólogo clínico, Walter Riso,  los sociópatas, se caracterizan por su personalidad antisocial o pendenciera, “ligada a una especie de ´maldad escencial´, que bloquea todo tipo de aproximación afectiva”; son personas incapaces de reconocer  las normas sociales, las leyes o los derechos de los demás.  Son  impulsivos, irresponsables, fraudulentos e ilegales; son una especie de depredadores que están insertos en nuestra sociedad y  significan una amenaza para cualquiera.
 
Los sociópatas no respetan a nadie, solo a aquellos que podrían vencerlos, por eso son como perros fieles con sus jefes o con quienes les pagan. Dice Walter Riso que son individuos que buscan sobrevivir a cualquier precio. Son personajes  que menosprecian y desprecian a todos los demás; son manipuladores, inventan o exageran las cosas, nunca se disculpan, tienen comportamientos irracionales, mienten y engañan a los demás para beneficiarse.
 
Los sociópatas, antisociales/pendencieros, están considerados como excelentes guardaespaldas o perros guardianes para garantizar seguridad y apoyo a quienes tienen problemas de autoestima, son inseguros, tienen miedo o que buscan una base en la cual sentirse protegidos. Según Riso, “los antisociales, más que valientes son temerarios, no evaluan el peligro real y convierten la audacia en una actitud irresponsable que pone en peligro la integridad propia y ajena”. También son individuos con baja telerancia a la frustración, lo que los lleva rápidamente a la agresión.
 
Estos transtornos antisociales de la personalidad son una característica propia de su primitiva hostilidad, que requiere no sólo de un adecuado tratamiento sicológico sino psicoanalítico; diría Feud que tendríamos que remontarnos a los complejos, tanto sexuales como de otro género, adquiridos desde su infancia
 
Desafortunadamente, la propia incapacidad de estos individuos para desarrollarse hace que pierdan su  autonomía o su propia libertad con tal de sobrevivir; no comprenden que, como decía Jean Jacques Rousseau a mediados del siglo XVIII, “los valores éticos deben predominar sobre los mercantiles, y donde el bien común sea el valor por excelencia”….
 
Una disculpa, se se fue la luz y se me deconectó la Internet, pero en la próxima entrega seguiremos describiendo esta clase de personajes.
 
 
Jueves 24 de abril de 2014