PUERTO VALLARTA DIEZ AÑOS ATRÁS

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Javier Orozco Alvarado
Hace diez años, cuando elaboramos y publicamos el Plan Municipal de Desarrollo 2004-2006, de Puerto Vallarta, siendo alcalde Gustavo González Villaseñor; hicimos un diagnóstico sobre la calidad de vida de los habitantes de esta localidad y los peligros que acechaban a los vallartenses.
En esa época alertábamos a la sociedad sobre el incremento de las adicciones, de enfermedades como el sida, del aumento de madres adolescentes, del abuso sexual de menores y la prostitución; problemas que tendrían que atenderse en el mediano y en el largo plazo, independientemente del partido político que ocupara el gobierno municipal.
En ese Plan, el gobierno municipal planteaba como uno de sus Ejes Estratégicos el Impulso al Mejoramiento de la Calidad de Vida de la Población; entendiendo como tal, la satisfacción de necesidades, anhelos e ideales relacionados con la salud, el ambiente, la convivencia, la educación, la seguridad y la estabilidad emocional.
Desde entonces, la comunidad vallartense anhelaba el diseño de políticas públicas más responsables que contribuyeran al rescate de valores, de tradiciones y de posibilidades de alcanzar una posición económica y social a partir del pujante desarrollo turístico de Puerto Vallarta. Hoy, a diez años de distancia, se observa un lamentable estancamiento de este puerto, en el que predomina el desempleo, la pobreza y el cada vez mayor número de negocios como bares, burdeles y centros de espectáculos que fomentan la descomposición social.
En esa época, la mayoría de la gente, independientemente de sus características sociodemográficas, valoraban a Puerto Vallarta como un lugar tranquilo, seguro, pintoresco; que conservaba su autenticidad y brindaba la oportunidad de alcanzar una vida digna, tanto en lo económico como en los social, lo ambiental y lo cultural.
La realidad es que la falta de continuidad en el diseño y seguimiento de los planes de desarrollo ha  impedido el poder romper con las inercias que por muchos años han afectado a nuestra población y a toda la comunidad local.
En primer lugar, porque en los últimos años, municipios como Puerto Vallarta, ha tenido que enfrentar la fatalidad de que, cuando el gobierno local es de un partido, a nivel estatal es de otro; lo que obstruye la comunicación y la colaboración entre ambos niveles de gobierno. En segundo lugar, porque en las últimas seis administraciones Vallarta ha sido gobernado por tres diferentes partidos; que lejos de articular en un mismo eje el desarrollo de este destino turístico, se le ha dejado a la deriva, a pesar de que cuenta con una brújula o plan de largo plazo que fue diseñado hace diez años para orientar claramente el rumbo y el futuro de los habitantes de esta localidad.
Lamentablemente,  hay que reconocer  que debido a la mala situación económica, a la falta de oportunidades, de programas de prevención, de atención, así como por otros factores socioculturales; Puerto Vallarta ocupa ahora el segundo lugar, después de la ZMG en número de personas con sida, de suicidios y de madres solteras adolescentes a nivel estatal, según la Secretaria de Salud, el SEMEFO y el  CEIP (Centro de Evaluación e Investigación Psicológica) de la Universidad de Guadalajara.
Si bien es cierto, que estos problemas son de orden estructural, que se han venido acumulando a lo largo de los años; la realidad es que es responsabilidad de los gobiernos en turno buscar las soluciones que vengan a aminorar o a reducir todos aquellos asuntos que afectan directamente a la población.
Esperemos que un día lleguen a converger nuevamente los tres niveles de gobierno para que Puerto Vallarta vuelva a retomar la ruta del crecimiento, del desarrollo y de la prosperidad que le caracterizó durante las décadas de los años de 1970 y 1980; época en la que se crearon los grandes hoteles, la marina y muchas otras infraestructuras que son testimonio de que este destino aún tiene mucho futuro y mucho camino por andar.
Jueves 31 de julio de 2014