EL MES DE LA PATRIA. Por: Javier Orozco Alvarado

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Septiembre es considerado como el mes de la Patria, el mes en que conmemoramos nuestra independencia económica y política de España; es el mes en que el recordamos a los héroes que nos dieron patria; Hidalgo, Morelos, Aldama, Allende y muchos otros que participaron en la gesta heroica de 1810. De esa gesta heroica inspiradora de lo que un día fue la independencia de México sólo queda el festejo etílico y social en el que nos enfrascamos cada quince de septiembre la mayoría de los mexicanos.
Y es verdad que, como dicen, ¨los mexicanos no tenemos memoria histórica¨. Nos hemos olvidado que a partir de esa fecho se fue construyendo una gran nación; primeramente, nos independizamos de España, después, con Benito Juárez, se desamortizaron los bienes de la iglesia para pasar a manos del Estado y, con Lázaro Cárdenas, se expropiaron las compañías petroleras para devolverlas a los mexicanos.
Hoy vivimos en otra época; una época en la que volvimos a perder nuestra soberanía e independencia económica frente a los Estados Unidos, las tierras dejaron de ser propiedad del Estado y el petróleo posiblemente volverá a sus antiguos dueños.
Pareciera que en este país hemos perdido el rumbo, hemos perdido el amor por la patria y hemos olvidado lo que un día fue el  nacionalismo revolucionario.
Hoy por hoy, a nuestros jóvenes  pareciera no importarles la patria, una patria que ya no existe. Son ciudadanos del mundo, pero de un mundo virtual; un mundo que poco importa porque ni de ellos es.  Viven en una patria que no es su patria;  una patria en la que nada les pertenece ni les permite crecer.
Hoy vemos en nuestra juventud la apatía, la indiferencia y el desconocimiento de lo que significa la patria, el país o la nación; no opinan, no les importa, ni les preocupa el futuro, porque el futuro no está en sus manos. Está en manos de las grandes empresas transnacionales, en las manos de los grandes monopolios televisivos, en las de las grandes empresas de servicios virtuales y en las de los malos gobiernos que hemos padecido por más de treinta años.
En fin, una cosa es lo que dicen los  ideólogos del sistema y otra lo que muestra la realidad de los mexicanos, pues en nuestro país el rezago educativo es tan dramático que, según la OCDE el 64% de la población cuentan con un nivel educativo inferior a la educación media superior (prepa). Con este bajo nivel educativo es imposible pedir que alguien entienda lo que significa el amor por la patria.
Según el mismo organismo, nuestro país tiene una de las tasas más bajas de matrícula de jóvenes entre 15 y 19 años de edad, de apenas un 56%; muy por debajo del 84%, que es la media de países miembros de la OCDE, o de otros países como Argentina, Brasil y Chile.
En general, sólo el 12% de nuestros jóvenes entre 20 y 29 años de edad participan en la educación.  En 2011, cerca del  30 % de estos jóvenes en general no estaban ni trabajando ni estudiando; el porcentaje de mujeres representó un 47% dentro de este grupo.  Esto porque estamos en el lugar 27 de 33 países que integran la OCDE y otros países del G20 (los  económicamente más poderosos) en materia de inversión en educación superior; lo que significa que sólo un 26% de los jóvenes que aspiran a cursar una carrera universitaria tendrán la oportunidad de cumplir sus sueños.
Esta es nuestra cruda realidad frente al México moderno; un México en el que los jóvenes no tienen oportunidades, ni aspiraciones, ni futuro; mucho menos podrían tener amor por la patria, por los héroes o por quienes gobiernan este país.
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Jueves 17 de septiembre de 2015